martes, 28 de julio de 2020

SAN INOCENCIO I, PAPA. —28 de julio.





   San Inocencio, papa I de este nombre, sucedió a Anastasio en el pontificado el año del Señor de 402, a 17 de mayo. Fué natural de la ciudad de Albano cerca de Roma, y su padre como el hijo, se llamó Inocencio. Se habían acabado las persecuciones de los tiranos, y por la piedad del emperador Teodosio ya difunto, y de sus dos hijos, Arcadío que imperaba en Oriente, y Honorio que residía en Italia, la Iglesia tenia paz y quietud. Pero a nuestro Inocencio no le faltaron trabajos y contiendas de mucho cuidado: porque siendo él sumo pontífice, Alaríco rey de los godos cercó a Roma, y la entró por fuerza, y la saqueó y ejecutó grandes crueldades con los romanos; aunque con gran respeto a las iglesias, y especialmente a la del glorioso príncipe de los apóstoles san Pedro. Fué está destrucción de Roma el principio de la caída y ruina del imperio romano. Quiso Dios nuestro Señor, que a la sazón que los godos entraron en Roma, estuviese el santo pontífice en Ravena, adonde había ido a tratar con el emperador Honorio de algún buen concierto con Alarico, y del remedio de aquella calamidad que ya temía: porque como dice Pablo Osorio, sacó Dios de Roma a Inocencio, como a Lot de Sodoma. para que no viese su asolamiento y el mal tratamiento de su pueblo. También tuvo este santo pontifico otro trabajo con el emperador Arcadio y con la emperatriz Eudoxia su mujer por haber echado de Constantinopla y desterrado al santísimo y elocuentísimo patriarca san Juan Crisóstomo, con falsas acusaciones y calumnias, y haber él muerto en el destierro con grave ofensa de Dios y daño de toda la Iglesia. Por este hecho tan feo, Inocencio excomulgó á Arcadio y á Eudoxia, y condenó a los que habían dado aquella injusta sentencia, y tomó la protección de aquel bienaventurado pontífice, y le escribió cartas de consuelo y celebró con grande honra su muerte. A más de esto se mostró Inocencio muy celoso de nuestra santa fe y gran perseguidor de algunos herejes que se levantaron en su tiempo, como fueron Pelagio, Celestino y Juliano, contra los cuales escribieron doctísimamente los santos doctores Gerónimo y Agustino, que vivían ea aquel tiempo, y nuestro Inocencio tuvo con ellos grande amistad. Ordenó o por mejor decir, dio la causa porque el sábado se debe ayunar, y que se dé paz al pueblo en la misa después de la consagración, antes que el sacerdote comulgue. Declaró ser el obispo, el ministro del sacramento de la confirmación; y el sacerdote de la extremaunción. A ruegos de una matrona romana, llamada Veslina, edificó un templo en honra de los santos mártires Gervasio y Protasio, y le llamó el título de Vestina: porque ella le dejó sus bienes y hacienda; y hoy día se llama de San Vital y es título de cardenal. Celebró cuatro veces órdenes en el mes de diciembre, y ordenó cincuenta y cuatro obispos, treinta presbíteros y quince diáconos. Gobernó la Iglesia de Dios quince años, un mes y diez días según el cardenal Baronio: aunque otros alargan el tiempo algo más. Escribió este santo pontífice muchas y muy graves epístolas, y entre ellas una al segundo concilio toledano: en la cual reprende algunos abusos que en aquel mismo tiempo había en España, en el consagrar de los sacerdotes; y otras para los concilios, cartaginés y milevitano, que se celebraron en su tiempo: en las cuales se ve su santo celo y vigilancia en el gobierno de la Iglesia. 


   San Gerónimo alaba mucho la santidad de este pontífice: y escribiendo a Demetríades, le dice, que abrace la fe y reverencie la doctrina que él enseñaba; y otros santos doctores hacen lo mismo con mucho encarecimiento de su entereza y bondad. Pasó de esta vida a la eterna, el dia en que celebra la Iglesia su fiesta, en compañía de los santos mártires Nazario, Celso y Víctor, papa, que es a 28 de julio, del año del Señor de 417.


LA LEYENDA DE ORO. —1839.

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