viernes, 24 de julio de 2020

NOVENA A SANTA MARTA. QUINTO DÍA.




COMENZAMOS: 21 de julio.


FINALIZAMOS: FESTIVIDAD: 29 de julio.




SIGLO I: Hermana de San Lázaro y Santa María Magdalena, por su solicitud y actividad en el servicio de Jesucristo, Nuestro Señor, es invocada como protectora especial de cosas urgentes y difíciles, ya que ella obtuvo con sus súplicas la resurrección de Lázaro.


PATRONA: cocineras, sirvientas, amas de casa, hoteleros, casas de huéspedes, administradores de hospitales, escultores, pintores, lavanderas, de las hermanas de la caridad, moribundos, del hogar.


—Por la Señal de la Santa Cruz…




ACTO DE CONTRICIÓN.


   Altísimo y amantísimo Redentor Nuestro, por el incomparable e inexplicable amor que nos tiene Vuestro Sagrado Corazón, os hicisteis hombre como nosotros padeciendo los más acerbos dolores y menosprecios mientras vivíais, muy especialmente durante tu pasión y muerte en la Cruz, y por estos padecimientos te ruego humildemente que me perdonéis todos mis pecados de los cuales me arrepiento de todo corazón.

   Perdón, dulcísimo Jesús mío, y por los padecimientos que sufrió vuestra Santísima Madre, por los merecimientos del glorioso Patriarca San José, y de su sierva Santa Marta me propongo nunca más pecar ayudado de vuestra gracia. Amén.







DÍA QUINTO (25 de julio).





—Meditar algo sobre el amor y caridad al prójimo.




   Amable Patrona nuestra y obediente discípula de Cristo, durante su vida mortal practicasteis esta hermosa virtud de caridad, rogad por nosotros a nuestro Divino Maestro que nos conceda la gracia de ser caritativos para con los indigentes, máxime para los que con la pobreza peligran caerse en pecados graves perdiendo el Alma por toda la eternidad. Amén.








—Rezar tres Padre Nuestro, Avemaría y Gloria por las almas del Purgatorio.





ORACIÓN FINAL A LA SANTÍSIMA VIRGEN. 



   Inmaculada Virgen María, soberana Reina de los Ángeles y de los Santos, vuelve a nosotros estos ojos misericordiosos, y compadeceos de nosotros miserables pecadores que recurrimos a Vos. Bien lo sabéis, celestial Señora, el peligro que nos rodea y amenaza a nuestro cuerpo y alma; socórrenos y defiéndenos hasta que nos veamos libres en la tierra de los bienaventurados. Amén.



Sea en todo tiempo y lugar amado y bendecido el Amantísimo Corazón de Jesús.



¡Dulcísimo Corazón de María, sed mi salvación!



—Procura confesar y comulgar durante la Novena.





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