martes, 13 de marzo de 2018

HIMNOS QUE DEDICA LA IGLESIA A LOS SANTOS MARTIRES




HIMNO
Deus tuorum militum.

   De tus fuertes atletas
O Dios, corona y premio,
Perdona a los que cantan
Las glorias de tus mártires excelsos.

   Ellos del bajo mundo
Los amargos contentos
Y deleites mentidos
Miraron con heroico desprecio.

   Y felices volaron
A las glorias del Cielo,
De la caduca tierra
Los horridos combates sosteniendo.

   Su sangre derramaron
Con generoso pecho,
Y ora gozan dichosos
De la Patria eternal los dones bellos.

   Por tan altos triunfos
Con humildoso ruego
O Señor, te pedimos
Que absuelvas por piedad tus pobres siervos.

   Sea dada alabanza
Y gloria al Padre excelso
Y al Hijo y al Espíritu
Paráclito por siglos sempiternos.


HIMNO

Invicte martyr, unicam.

   O Mártir invicto
Fiel imitador
Del eternal Verbo,
Que es Hijo de Dios;

   Vencida la hueste
Del mundo impostor,
Gozas en tu triunfo
Del célico don.

   Haz que por tu ruego
Placado el Señor,
Las máculas borre
De mi corazón.

   De la infecta culpa
Libre sea yo;
Sin tedio a la vida
Viva por amor.

   De tu sacro cuerpo
La estrecha prisión
Rompiste, y al Cielo,
Ya tu alma voló.

   Rompe en mí los grillos
Del siglo impostor,
De ellos por tu medio
Libre sea yo.

   Gloria sea al Padre,
Y al Hijo loor,
Y al igual le goces,
Espíritu Dios.


HIMNO

Rex glorioso martyrum.


   Oh Rey, que de los Mártires
Eres corona espléndida,
Y llevas al Empíreo
Los que al mundo desprecian:

   Escucha nuestras súplicas
Y nuestras voces férvidas;
Por nuestros sacros cánticos,
No quieras nuestra pérdida.

   Vences entre los Mártires;
Perdonas con clemencia
A los que tu ley sinceros
Confiesan con fe intrépida.

   Vence pues nuestros crímenes
Y con mano benéfica
Derrama en nos tu gracia
Pródigo de indulgencia.

   Al Padre sea gloria
Al Hijo que la térrica
Muerte venció, al Paráclito
En edades perpetuas.


HIMNO

Sanctorum meritis ínclita gaudia.

   De santos Mártires los gozos ínclitos
Cantemos fieles, y hechos heroicos:
Demos con júbilo por nuestros cánticos
Loa a la gran victoria.

   Estos, odiados del mundo estólido,
Despreciaron sus goces áridos,
Y de tu Nombre siervos impávidos,
Rey del Cielo, mostráronse.

   Por ti de idólatras la minaz furia
Burlaron firmes, y azotes bárbaros;
Rasgó sus carnes el uña férrea,
Más no domó su espíritu.

   Pasó sus cuellos cuchillo pérfido,
Como ovejuelas nunca quejáronse,
Clara su mente, y el pecho intrépido,
Asombra su paciencia.

   Que voz dijera los dones célicos
De que magnífico colmas tus Mártires?
Brillan sus sienes con la purpúrea
Diadema de su sangre.

Deidad suprema y una, rogámoste
Que nos alejes la culpa tétrica
Y que a tus siervos des paz perpetua
Por edades sin número.


HIMNO

Christo profusum sanguinem.

   Trasportados de júbilo,
De los Mártires santos las victorias
Y sus laureles célicos
Y sempiternas glorías
Ensalcemos con himnos de placer.

   Vencido el siglo pérfido,
Y sus infames armas y terrores,
A las penas corpóreas
Se hicieron superiores,
Y ora gozan beatos del gran Ser.

   A las llamas carnívoras
Y a los dientes de fieras afilados
Los inocentes mártires
Son con furor lanzados,
Desgarrando sus cuerpos uña atroz.

Sanguinosas y escuálidas
Cuelgan, ay! sus entrañas por trofeo,
Y la sangre derramase,
E inmóviles los veo
Querer morir para Vivir en Dios.

   Y tú, Redentor ínclito,
Oye benigno nuestro humilde ruego,
Y al lado de los Mártires
En inmortal sosiego
Tus pobres siervos dígnate admitir.


HIMNO

Ex quo salus mortalium.

   Desde que el mundo, por salvar al hombre
De un Dios en carne fue teñido en sangre
Émulo el hombre del Redentor sumo,
Se la consagra.

   La Cruz de Cristo ya no ruboriza,
Antes es gloria confesar su muerte,
Y generosos inmolar su vida
Por Jesucristo.

   El santo Mártir en tu amor ardiendo,
Señor, desprecia la temida muerte
Y por tu brazo fuerte sostenido
Por ti combate.

   Ve la celeste palma suspirando,
Vuela al suplicio con segura planta
Lanzase en brazos de la muerte cruda
Para vencerla.

   Él solo cansa sus verdugos fieros,
Y les fatiga: pasmase el tirano,
Y aunque espire de dolor, el Mártir
Vence al verdugo.

   Danos, o Cristo, que igualar podamos
El valor santo del atleta ilustre
Si por tu Nombre sostener debemos
Las hondas penas.

   Eternal Padre del eterno Verbo,
Hijo que eterno sois igual al Padre,
Igual a entrambas, inmortal Espíritu,
Gloria a ti sea. 



“TRIUNFOS de LOS MARTIRES”
POR S. ALFONSO M. LIGORIO

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