viernes, 21 de septiembre de 2018

CORONA ANGÉLICA DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL.




A ser posible, delante de una imagen del santo Arcángel, hacer un acto de verdadera contrición y rezar a continuación devotamente las siguientes salutaciones:

-Oh Dios, ven en mi ayuda.

-Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre…

SALUTACIÓN I

Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico. 

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén. 





SALUTACIÓN II

Un Padrenuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.


Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.



SALUTACIÓN III

Un Padrenuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. Amén.



SALUTACIÓN IV

Un Padrenuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.



SALUTACIÓN V 

 Un Padrenuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.



SALUTACIÓN VI
 Un Padrenuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.


SALUTACIÓN VII

Un Padrenuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.



SALUTACIÓN VIII

Un Padrenuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén. 



SALUTACIÓN IX

Un Padrenuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.

Por intercesión del glorioso arcángel San Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén.



A continuación se rezan cuatro Padrenuestros:

-El primero a San Miguel;


-El segundo a San Gabriel; 


-El tercero a San Rafael; 




Y el cuarto a  nuestro Ángel Custodio. 



Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y oración final.

ANTÍFONA: 
                      Gloriosísimo Príncipe San Miguel Arcángel, cabeza y jefe de los ejércitos celestiales, depositarios de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas, dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.



-Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel Arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

-Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

ORACIÓN:
                    Omnipotente y sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de todos los hombres elegiste por príncipe de vuestra iglesia al gloriosísimo San Miguel Arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de vuestra divina Majestad. Por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. 



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