sábado, 14 de abril de 2018

Martirologio Romano 14 de abril.






—Santos Justino, filósofo, apologista y mártir; Valeriano, Tiburcio y Máximo, mártires; Próculo, obispo y mártir; Juan, Antonio y Eustaquio, mártires en Vilna, por guardar la abstinencia de carne;


Próculo, obispo y mártir;




Juan, Antonio y Eustaquio, 





—Ardalión, comediante; 






—Lamberto, obispo de Lyón; Valeriano, primer obispo de Rosano (Italia); 

Lamberto de Lyón StWandrille abadía de Fontenelles.




—Frontón, abad en el desierto de Nitria; 

Frontón Monasterio de San Bishoy-Wadi-El-Natroum Egipto.




—Benitico o Benito el Mozo, pastorcillo del Vivarés, que construyó milagrosamente un puente sobre el Ródano y fundó una Congregación destinada al servicio de los viajeros;


—Abundio, sacristán de San Pedro de Roma.



—Santas Liduvina de Schiedam; Tomaida, mártir de la pureza; Domnina, virgen y mártir en Temi, con San Próculo y otros.


Tomaida, mártir de la pureza


Domnina, virgen y mártir en Temi.
 




SANTOS VALERIANO, TIBURCIO Y MAXIMO, mártires. 


SAN VALERIANO




— Valeriano, esposo de Santa Cecilia, fue convertido a instancias de ésta y previa una instrucción profunda en las doctrinas de Cristo realizada por el santo obispo Urbano, siendo papa San Eleuterio. Bautizado ya Valeriano, volvió a casa de su esposa, a la que encontró en oración, junto al ángel del Señor, que tenía en las manos dos hermosísimas coronas de rosas y azucenas, de las cuales dio una a Cecilia y otra al esposo, diciéndole: «Estas coronas os he traído del paraíso; guardadlas con puro y casto corazón...»
    Valeriano, pidió al ángel la conversión de su hermano Tiburcio, y lo consiguió. El mismo Urbano bautizó a Tiburcio, el cual gozó también de la vista de los ángeles, realizaba cosas maravillosas, sanaba enfermos y obraba grandes milagros. Los dos hermanos se dedicaron a obras de caridad y animaban a los cristianos encarcelados y perseguidos. Sabedor de semejante conducta, el prefecto los condenó a muerte, y encargó la ejecución a Máximo, hombre principal de la prefectura; pero instruido Máximo por ambos hermanos, se convirtió al catolicismo, con toda su familia. Valeriano y Tiburcio fueron degollados, y Máximo, azotado con varas plomadas hasta que expiró.
   Con ellos fueron también martirizados: Diocleciano, Sinfronio, Ciríaco y Décimo.
   Era el 14 de abril del año 178.


SANTOS VALERIANO Y TIBURCIO





SANTA LIDUVINA, virgen. 



— Nació en Holanda, de padres ricos y piadosos. Fue modelo continuo de amor a Dios en medio de una enfermedad larga y, cruel, la cual dispuso el Señor para que se manifestase su grandeza en esa heroína.

   Vivía milagrosamente: en treinta años comió menos pan del que un hombre sano come en tres días, ni durmió tanto como un hombre en tres noches; andaba a gatas con las rodillas en las manos; le brotó en las entrañas una apostema de la que salían multitud de gusanos. Le dio el fuego de San Antón, que le consumió el brazo derecho hasta los huesos; tenía la espalda podrida y desencajada del cuerpo; por la boca, narices, ojos y orejas le salía tanta sangre que causaba espanto; tenía llagados el pulmón y el hígado, y le aquejaba un profundo mal de piedra; a simple vista contemplaba sus entrañas salidas del; cuerpo. A esto se añadieron ardientes y continuas calenturas y agudos dolores en la cabeza, frente y barbilla. Así vivió 38 años, y ello en la mayor pobreza, pues todo lo daba de limosna. En uno de sus repetidos éxtasis, se quemó la carne con un brasero, pero lo notaron antes los que con ella estaban. Tuvo el don de milagros y de profecía, y podía leer en el fondo de las conciencias. Después de unos vómitos, expiró plácidamente el 14 de abril de 1433, y fue a participar de las dulzuras celestiales que le tenía Dios reservada.






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