sábado, 8 de octubre de 2022

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA.

 



«En un sumario de indulgencias concedidas por diferentes sumos pontífices a la magnífica y devota capilla de María santísima de la Victoria, llamada del Palau de la Condesa, de la ciudad de Barcelona, se lee entre otras gracias y privilegios, que por los años de 1571 el santísimo pontífice Pio V concedió indulgencia plenaria perpetuamente a todos los fieles Cristianos que, confesando y comulgando, desde las primeras vísperas hasta ponerse el sol del día 7 de octubre, visitaren dicha capilla, en memoria de la insigne victoria que consiguieron las armas católicas gobernadas por D. Juan de Austria, con su consultor y director D. Luis de Requesens, prócer catalán, otro de los ilustres fundadores y dueños dé la expresada capilla, vulgarmente llamada del Palau, dé la cual son actualmente dueños y propietarios los condes de Sobradiel, como sucesores de la antiquísima casa de Villafranca y de los Velez en virtud de la ley de desvinculación.

 




   «Y en un altar de la santa iglesia catedral de la misma ciudad hay la imagen de un santo Cristo grande de cuerpo natural, que se venera bajo el título del Santo Cristo de la galera de D. Juan de Austria, con tal disposición, que está en la cruz con diferente posición de los demás, pues se ve inclinado con violencia de medio pecho abajo en su lado derecho, de manera que casi están las piernas fuera de la cruz; y sábese por tradición de unos a otros que esta imagen es el mismo santo Cristo que, llevándolo D. Juan de Austria en su galera en la batalla naval de Lepanto, al darse la señal del combate mandó enarbolarlo con otras imágenes de Nuestra Señora; y que viniendo una bala enemiga a dar con el santo Cristo, milagrosamente inclinó el pecho, que hasta hoy día conserva en tan rara posición. Hay concedidas muchas indulgencias y privilegios a los que visitaren la capilla de dicho santo Cristo.»

 





AÑO CRISTIANO

POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).

Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.


MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 7 DE OCTUBRE.

 




—La conmemoración de SANTA MARÍA DE LA VICTORIA, en el mismo día, que el papa san Pio V mandó celebrar todos los años por la esclarecida victoria que en este día por la intercesión de la Madre de Dios alcanzó la armada de los cristianos contra los turcos. Gregorio XIII ordenó por la misma causa que se celebrase todos los años la solemnidad del Rosario de la misma Virgen María en la primera dominica de este mes.

 

 




La dichosa muerte de san Marcos, papa y confesor, en Roma en la vía Aldeana o Ardeatina.

 




—Los santos mártires Sergio y Baco, nobles romanos, en la provincia llamada Augusta Eufratesia (Comagenes o Asar, junto al rio Éufrates), en tiempo del emperador Maximiano; Baco fue azotado con nervios de buey hasta que despedazado todo su cuerpo espiró en este tormento confesando a Jesucristo. A Sergio, después de calzarle unas botas guarnecidas de escarpias, como permaneciese constante en la fe, le mandaron por fin degollar. El lugar donde está sepultado se llama de su nombre Sergiopolis (según lo mandó el emperador Justiniano, por respeto a sus reliquias); y con motivo de los extraordinarios milagros que allí se obran, es honrado con gran concurso de Cristianos. Son Santos titulares de una iglesia en Roma, que es título de diácono cardenal, la cual el papa Gregorio III reparó y acrecentó).



 




—Los santos mártires Marcelo y Apuleyo, en Roma; los cuales primero fueron discípulos de Simón Mago; después, viendo las maravillas que obraba Dios por medio del apóstol san Pedro, abandonando a su maestro abrazaron la doctrina apostólica; y después del martirio de los Apóstoles, en tiempo del cónsul Aureliano, alcanzaron la palma del martirio, y fueron sepultados no lejos de Roma.

 




—Santa Julia, virgen, igualmente en Augusta Eufratesia, la cual fue martirizada en tiempo del presidente Marciano. (Algunos creen que murió juntamente con los santos Sergio y Baco).

 




—Santa Justina, virgen y mártir, en Padua; la cual habiendo sido bautizada por san Prosdocimo, discípulo de san Pedro, como permaneciese constante en la fe, habiéndola traspasado con una espada por sentencia del presidente Máximo, voló al Señor. (Fortunato la coloca entre las Santas vírgenes más ilustres, cuya santidad y cuyos triunfos adornaron y edificaron la Iglesia. El templo que en Padua tiene erigido en honor suyo, y en el cual se guardan sus preciosas reliquias, es uno de los modelos de arquitectura más acabados del mundo. Esta Santa es después de san Marcos patrona de Venecia, y su imagen se halla estampada en cuño. El Senado de esta república le hacia una solemne procesión tal día como hoy, en hacimiento de gracias por la victoria de Lepanto contra los turcos, en el mismo en que se guardaba su festividad).

 




—San Augusto, presbítero y confesor, en Bourges. (Estaba este Santo tan tullido de manos y pies, que no podía trasladarse de un lugar a otro sino arrastrándose sobre los codos y las rodillas. Al cabo de algunos años, con el producto de las limosnas que de la pública compasión había recibido para auxiliarse asi mismo, hizo edificar una capilla en honor de san Martin, en el pueblo de Brices, territorio de Berri, y Dios recompensó su piedad dando movimiento a sus miembros paralizados. Reconocido Augusto a tan singular beneficio, resolvió desde luego pasar el resto de su vida en los ejercicios de piedad, juntándosele algunos discípulos. Más adelante Probiano, obispo de Bourges, le confirió los sagrados órdenes, y le nombró abad de San Sinforiano, situado cerca de aquella ciudad, donde murió por los años de 560).

 




—San Elano, presbítero, en una aldea junto a Reims.

 

 

 

 

 

 

 

—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.

 

 

Alabado y glorificado sea Dios eternamente.

 

 

AÑO CRISTIANO

POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).

Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.

 


jueves, 6 de octubre de 2022

SANTA GALA, VIUDA. — 5 de octubre.

 




   Nació en Roma, y fué hija del patricio Símmaco, a quien Teodorico, rey de Italia, hizo dar una muerte tan injusta como cruel.

 

 

   Su vida y su muerte fueron narradas por san Gregorio Magno. Matrona romana, hija de Quinto Aurelio Memmio Símmaco el Joven, miembro del Senado y cuñada del beato Severino Boecio; durante muchos años, su marido fue consejero del rey Teodorico, que, sin embargo, lo mandó matar en Ravenna (525) por sospechas infundadas de traición. Gala fue entregada como esposa a un joven patricio del que no se conoce el nombre. Al año del casamiento enviudó, y pese a que querían casarla nuevamente, prefirió consagrarse a Dios, primero en el ejercicio de las obras de misericordia y más tarde retirándose a un monasterio cerca de la basílica vaticana.

 




   Afirma san Gregorio que vivió muchos años “en la simplicidad del corazón, dedicada a la oración, distribuyendo grandes limosnas a los pobres”. La decisión de la joven viuda causó gran impresión en Roma, y sus ecos llegaron lejos. Desde Cerdeña, en donde por segunda vez se encontraba en el exilio, san Fulgencio de Ruspe (que a su paso por Roma había tenido ocasión de conocer a la familia de la santa), le escribió una bellísima carta, casi un pequeño tratado de veintiún capítulos en los que la confirma en la decisión tomada y le imparte consejos ascéticos.

 

 

   Sus considerables riquezas fueron patrimonio de los pobres, y durante su vida fué el consuelo de todos los necesitados. Los obispos y todos los demás personajes que eran a la sazón el ornamento de la iglesia de Occidente se apresuraban a rendir homenaje de admiración a la piedad de la santa, que además recibía sus instrucciones y sus consejos como órdenes del cielo.

 




    Antes de morir la santa tuvo una visión del Apóstol san Pedro invitándola al cielo. Por esta razón san Gregorio en sus “Diálogos”, en el libro IV, dice que puede demostrarse la inmortalidad del alma, a través de las apariciones y visiones que tuvieron algunas almas selectas. Según la tradición, mientras la santa llevaba a cabo una de sus obras de caridad se le apareció la Virgen.

 

 

   Según la leyenda mientras en el 524 cenaba con su marido, dos querubines le trajeron un zafiro sobre el cual estaba grabada la imagen de la Virgen con el Niño Jesús. Gala cayó de rodillas y de inmediato las campanas de Roma se pusieron a repicar. El zafiro milagroso fue depositado en la iglesia de Santa María in Pórtico. Murió de cáncer de pecho, llena de méritos.

 



 

   Los últimos años de su vida fueron una serie de enfermedades continuas, y la última que la llevó al sepulcro fué un cáncer que le ocasionaba los más agudos dolores. Gala murió mártir del sufrimiento y de la penitencia a mediados del siglo VI.

 



miércoles, 5 de octubre de 2022

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 5 DE OCTUBRE.

 



—Los santos mártires Plácido, monje, discípulo de san Benito abad, y sus hermanos Eutiquio y Victorino, y Flavia, virgen, también hermana de ellos; Donato, Firmato, Diácono, Fausto y otros treinta Monjes, en Mesina en Sicilia a los cuales por la fe de Jesucristo martirizó el pirata Manuca.

 






—El martirio de San Traseas Obispo de Eumenia en Frigia, que fue martirizado en Esmirna, en el mismo día (por los años 177 Este Santo fue unas de las más esclarecidas lumbreras de la Iglesia de Asia).

 

—San Marcelino, obispo y confesor, en Ravena.

 




—Los Santos mártires Palmacio y sus compañeros, en Tréveris; los cuales padecieron en la persecución de Diocleciano, por sentencia de Ricciovaro presidente (San Palmacio era cónsul y patricio de la ciudad de Tréveris asi como los once compañeros que padecieron con él).

 




—El martirio de Santa Caritina, virgen, en el mismo día; la cual en tiempo del emperador Diocleciano y del cónsul Domicio fue atormentada con el fuego y arrojada al mar; y como saliese sin lesión, la cortaron las manos y los pies y le arrancaron los dientes, y puesta en oración entregó' su espíritu al creador.

 




—La dichosa muerte; de los santos hermanos Firmato, diácono, y Flaviana, virgen, en Auxerre. (Padecieron en tiempo de Eurico, rey de los visigodos, por los años de 466).

 




—San Apolinario, obispo, en Valencia del Delfinado, cuya vida fue esclarecida por sus virtudes, y su muerte ennoblecida con grandes milagros y prodigios.

 



—San Atilano, en el mismo día, obispo de Zamora, canonizado por el papa Urbano II.

 




—San Froylan, obispo de León en España, en la misma ciudad, esclarecido por su anhelo en propagar la vida monástica, por su caridad con los pobres, y por otras virtudes y milagros.

 




—Santa Gala, en Roma, hija del cónsul Símaco; la cual, muerto su marido, vivió muchos años en una pequeña celda que mandó construir junto a la iglesia de San Pedro, dedicada a la oración, al ejercicio de la caridad con los pobres, a los ayunos, y a otras santas obras. San Gregorio papa dejó escrita su felicísima muerte.

 

 

 

—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.

 

 

Alabado y glorificado sea Dios eternamente.

 

 

AÑO CRISTIANO

POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).

Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.

 


lunes, 3 de octubre de 2022

Recordatorio Indulgencia Plenaria el 3 de octubre.

 



Quienes visten el Escapulario Carmelita pueden ganar indulgencia plenaria el 3 de octubre, fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús.

 

También es posible ganar indulgencia plenaria:


1. El día en que le imponen el escapulario y se une a la familia carmelita.


2. En estas fiestas:


Virgen del Carmen - 16 de julio o cuando se celebre.


San Simón Stock - 16 de mayo.


San Elías Profeta - 20 de julio.


Santa Teresita del Niño Jesús - 3 de octubre (calendario tradicional).


Santa Teresa de Jesús - 15 de octubre.


Todos los Santos Carmelitas - 14 de noviembre.


San Juan de la Cruz - 24 de noviembre (calendario tradicional).

 

 

Se puede ganar indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario, por besarlo o por cualquier otro acto de afecto y devoción. Se aplica también a la medalla-escapulario.


SANTA TERESA DE LISIEUX, VIRGEN. —3 de octubre.

 



   Teresa Martin nació en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873. Dos días más tarde fue bautizada en la Iglesia de Nôtre-Dame, recibiendo los nombres de María Francisca Teresa. Sus padres fueron Luis Martin y Celia Guérin, ambos santos ya en la actualidad. Tras la muerte de su madre, el 28 de agosto de 1877, Teresa se trasladó con toda la familia a Lisieux.

 



 

   A finales de 1879 recibió por vez primera el sacramento de la Penitencia. El día de Pentecostés de 1883, recibió la gracia especial de ser curada de una grave enfermedad por la intercesión de Nuestra Señora de las Victorias (la Virgen de la Sonrisa). Educada por las Benedictinas de Lisieux, recibió la primera comunión el 8 de mayo de 1884, después de una intensa preparación, culminada con una fuerte experiencia de la gracia de la íntima comunión con Cristo. Algunas semanas más tarde, el 14 de junio del mismo año, recibió la Confirmación, con plena conciencia de acoger el don del Espíritu Santo mediante una participación personal en la gracia de Pentecostés.

 

 



   Su deseo era abrazar la vida contemplativa, al igual que sus hermanas Paulina y María, en el Carmelo de Lisieux, pero su temprana edad se lo impedía. Durante un viaje a Italia, después de haber visitado la Santa Casa de Loreto y los lugares de la Ciudad Eterna, el 20 de noviembre de 1887, en la audiencia concedida por el Papa León XIII a los peregrinos de la diócesis de Lisieux, pidió al Papa con filial audacia autorización para poder entrar en el Carmelo con 15 años.

 

   El 9 de abril de 1888 ingresó en el Carmelo de Lisieux. Tomó el hábito el 10 de enero del año siguiente e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890, fiesta de la Natividad de la Virgen María.

 

 


 

   En el Carmelo comenzó el camino de perfección trazado por la Madre Fundadora, Teresa de Jesús, con auténtico fervor y fidelidad, y cumpliendo los diferentes oficios que le fueron confiados (fue también maestra de novicias). Iluminada por la Palabra de Dios, y probada especialmente por la enfermedad de su queridísimo padre, Luis Martin, que falleció el 29 de julio de 1894, emprendió el camino hacia la santidad, inspirada en la lectura del Evangelio y poniendo el amor al centro de todo. Teresa nos ha dejado en sus manuscritos autobiográficos no sólo los recuerdos de la infancia y de la adolescencia, sino también el retrato de su alma y la descripción de sus experiencias más íntimas. Descubre y comunica a las novicias confiadas a sus cuidados el camino de la infancia espiritual; recibe como don especial el encargo de acompañar con la oración y el sacrificio a dos hermanos misioneros (el Padre Roulland, misionero en China y el Padre Belliére). Penetra cada vez más en el misterio de la Iglesia y siente crecer su vocación apostólica y misionera para arrastrar consigo a los demás, movida por el amor de Cristo, su Único Esposo.

 

 

   El 9 de junio de 1895, en la fiesta de la Santísima Trinidad, se ofreció como víctima inmolada al Amor misericordioso de Dios. Por entonces escribe el primer manuscrito autobiográfico, que entregó a la Madre Inés el día de su onomástica, el 21 de enero de 1896.

 

 

   Algunos meses más tarde, el 3 de abril, durante la noche del jueves al viernes santo, sufrió una hemoptisis, primera manifestación de la enfermedad que la llevaría a la muerte, y que ella acogió como una misteriosa visita del Esposo divino. Entró entonces en una prueba de fe que duraría hasta el final de su vida, y de la que ofrece un emotivo testimonio en sus escritos. Durante el mes de septiembre concluye el manuscrito B, que ilustra de manera impresionante el grado de santidad al que había llegado, especialmente por el descubrimiento de su vocación en el corazón de la Iglesia.

 



 

   Mientras empeora su salud y continúa el tiempo de prueba, en el mes de junio comienza el manuscrito C, dedicado a la Madre María de Gonzaga; entretanto, nuevas gracias la llevan a madurar plenamente en la perfección y descubre nuevas luces para la difusión de su mensaje en la Iglesia, en bien de las almas que seguirán su camino. El 8 de julio es llevada a la enfermería, donde otras religiosas recogen sus palabras, a la vez que se le tornan más intensos los dolores y las pruebas, que soporta con paciencia hasta su muerte, acaecida en la tarde del 30 de septiembre de 1897, a las 19:20 h. “Yo no muero, entro en la vida” había escrito a su hermano espiritual misionero, P. Mauricio Belliére. Sus últimas palabras, “Dios mío, te amo”, sellan una vida que se extinguió en la tierra a los 24 años, para entrar, según su deseo, en una nueva fase de presencia apostólica en favor de las almas, en la comunión de los Santos, para derramar una “lluvia de rosas” sobre el mundo (lluvia de favores y beneficios, especialmente para amar más a Dios).

 

 

   Fue canonizada por Pío XI el 17 de mayo de 1925, y el mismo Papa, el 14 de diciembre de 1927, la proclamó Patrona Universal de las Misiones, junto con San Francisco Javier.

 



 

   Su doctrina y su ejemplo de santidad han sido recibidos con gran entusiasmo por todas las categorías de fieles de este siglo, y también más allá de la Iglesia Católica y del Cristianismo.

 

 

   Con ocasión del Centenario de su muerte, el Papa Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia por la solidez de su sabiduría espiritual, inspirada en el Evangelio, por la originalidad de sus intuiciones teológicas, en las cuales resplandece su eminente doctrina, y por la acogida en todo el mundo de su mensaje espiritual, difundido a través de la traducción de sus obras en una cincuentena de lenguas diversas. La ceremonia del nombramiento tuvo lugar el 19 de octubre de 1.997, precisamente en el domingo en el que se celebraba la Jornada Mundial de las Misiones.