martes, 30 de octubre de 2018

A NUESTROS DIFUNTOS.




ORACIONES.

“AUNQUE DIOS NOS LO QUITE TODO, NUNCA NOS DEJARÁ SIN ÉL, MIENTRAS NO LO QUERAMOS. PERO HAY MÁS; NUESTRAS PÉRDIDAS Y SEPARACIONES NO SON MÁS QUE POR BREVE PLAZO”.

                 San Francisco de Sales. Epistolario. 


   “DEPOSITAD ESTE CUERPO MÍO EN CUALQUIER SITIO, SIN QUE OS DE PENA. SÓLO OS PIDO QUE DONDEQUIERA QUE ESTÉIS, OS ACORDEIS DE MÍ ANTE EL ALTAR DEL SEÑOR”. (Palabra de Santa Mónica en su lecho de muerte).

                                                  San Agustín. Confesiones, IX, 11.



ORACIÓN AL FALLECIMIENTO DE UN SER QUERIDO.

¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas de dolor, único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos! Tú, Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos; Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto. Tú, ¡oh Jesús! Que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo; Tú, Padre, amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas, Señor, cómo sangre del alma dolorida, por la pérdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso. ¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por su alma, para que la purifiques en tu sangre preciosísima y la lleves cuanto antes al cielo, si aún no te goza en él! ¡Míralas, Señor, para que nos de fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma! ¡Míralas, oh dulce, oh piadosísimo Jesús! y por ellas concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariñó, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón. Amén.



ORACIÓN POR NUESTROS SERES QUERIDOS

   Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio. Oh Jesús, que amaste a los tuyos con gran predilección, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concede a aquellos que Tú te has llevado de nuestro hogar el gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Amén.

   Concédeles, Señor, el descanso eterno y que les ilumine tu luz perpetua.

   Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.



ORACIÓN DE RECOMENDACIÓN DEL ALMA A CRISTO.

   Señor, te encomendamos el alma de tu siervo (a)… (Mencione su nombre) y te suplicamos, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que no le niegues la entrada en el regazo de tus patriarcas, ya que por ella bajaste misericordiosamente del cielo a la tierra.

   Reconócela, Señor, como criatura tuya; no creada por dioses extraños, sino por ti, único Dios vivo y verdadero, porque no hay otro Dios fuera de Ti ni nadie que produzca tus obras.

   Llena, Señor, de alegría su alma en tu presencia y no te acuerdes de sus pecados pasados ni de los excesos a que la llevó el ímpetu o ardor de la concupiscencia.
   Porque, aunque haya pecado, jamás negó al Padre, ni al Hijo, ni al Espíritu Santo; antes bien, creyó, fue celoso de la honra de Dios y adoró fielmente al Dios que lo hizo todo.




RÉQUIEM POR UN SER QUERIDO

   Silencio y paz

   Fue llevado al país de la vida ¿Para qué hacer preguntas? Su morada, desde ahora, es el Descanso, y su vestido, la Luz. Para siempre.

   Silencio y Paz. ¿Qué sabemos nosotros?

   Dios mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y la muerte. Sin preguntarnos, lo llevaste contigo a la Morada Santa, y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y simplemente te decimos: está bien. Sea.

   Silencio y paz.

   La música fue sumergida en las aguas profundas, y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.

   Se acabó el combate. Ya no habrá para él, lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.

   Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue.

   Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia.

   Silencio y paz. 





NUESTROS QUERIDOS SERES

   Parecemos devolvértelos a Ti, oh Dios, de Quién los recibimos. Pero así como Tú no los perdiste al darlos a nosotros, tampoco los perdemos cuando regresan a Ti.

   Oh Amante de Almas, Tú no das como el mundo da, lo que das nos quita, pues lo que es Tuyo, también es nuestro puesto que somos Tuyos, y Tú eres nuestro.

   La vida es eterna, el amor es inmortal; la muerte no es más que horizonte, y el horizonte no más que límite de nuestra visión.

   ¡Levántanos, oh Poderoso Hijo de Dios, para poder ver más allá; enjuga nuestros ojos para mirar con luz más clara; acércanos a Ti para sentirnos junto a Ti y hallarnos cerca de nuestros queridos seres que están contigo!

   Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, por que donde estés, estemos nosotros también, por siempre. Amén.

Padre Bede Jarret.
 


2 comentarios:

  1. Gracias Hermana FatimF Cor Mariae, está hermoso este homenaje-oracion- recuerdo a nuestros seres queridos que ya partieron a la casa del Padre.
    Dios te bendiga.
    Un abrazo en Cristo Jesús.

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    1. Gracias, me alegro que le haya gustado y si es muy cierto es un hermoso recuerdo a nuestros seres queridos. Saludos en Cristo y María.

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