—Santa Xantipa fué una de las más esclarecidas mujeres de
Córdoba en el imperio de Nerón.
Su nombre da a entender que descendía de los antiguos griegos que poblaron
aquella ciudad. Casó con Probo, romano al parecer, y uno de los señores principales
de aquella tierra, amigo íntimo del emperador. Tenía
otra hermana, llamada Polixena, de la cual no consta que hubiese casado.
Era a este tiempo pretor de la España ulterior Filoteo, cuya residencia como la
de todos los demás pretores era Córdoba, donde estaba la basílica y pretorio.
Dicen, pues, que cuando san Pablo vino a España, cuyo hecho tiene a su favor insignes
testimonios, persuadió Xantipa a su esposo que le hospedase en su casa, y fué
adoctrinada con su predicación en el Evangelio de Jesucristo, cuya fe abrazaron
ella y su esposo. Añaden que Xantipa vio en la frente de san Pablo unas letras
que decían: «Pablo, apóstol de Jesucristo.» Polixena partió con el Apóstol a Acaya,
provincia de la Grecia, que hoy llamamos la Morea, donde predicaba el apóstol
san Andrés, de cuya mano recibió ella el bautismo. Después volvió a Córdoba a
la compañía de su hermana, de cuyo ejemplo y persuasión se valió Dios para que
aquella ciudad, dejada la superstición de la idolatría, abriese los ojos a la
fe y se convirtiese a la adoración de su santo nombre. Uno
de los convertidos fué el citado Filoteo. Murieron estas dichosas
hermanas en la paz del Señor, hacia el año 70 de Cristo, y su memoria se señala
hoy en el Martirologio romano y en el Menologio de los griegos. Villan. Añ.
crist. tom. IX.
LA LEYENDA DE ORO
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