sábado, 23 de mayo de 2026

LA APARICIÓN DE SANTIAGO, apóstol. (846) — 23 de mayo.

 


Entre los innumerables y señalados beneficios que ha recibido España de su bienaventurado apóstol y defensor Santiago, es digno de eterna recordación y agradecimiento el que alcanzó en Clavijo. 

   Porque dominando aún en España los sarracenos y oprimiendo a los pueblos cristianos con graves y deshonrosos tributos, el rey Ramiro, que había subido al trono de León, rechazó sus injuriosas demandas y procuró con toda sus fuerzas enflaquecer el poder de los moros, y librar a nuestra patria de aquella tan dura servidumbre.

   Hizo pues un llamamiento general a las armas, y juntando un poderoso ejército se entró en las tierras de los enemigos.

   Abderramán lleno de coraje, llamó en su auxilio hasta las tropas africanas, para salir a su vez al encuentro de los cristianos.

   Se encontraron los ejércitos cerca de Avelda y en aquella comarca se dio la batalla de poder a poder, y pelearon con dudoso suceso, hasta que cerrando la noche, mandó don Ramiro retirar sus tropas cansadas y destrozadas al vecino collado llamado Clavijo, donde se fortificó lo mejor que pudo e hizo curar a los heridos.




   El rey, oprimido de tristeza y de cuidado, se quedó adormecido, y entre sueños le apareció un varón celestial de gran majestad y grandeza, y le preguntando el rey quién era: «soy, respondió, Santiago apóstol, a quien ha confiado Dios la protección de España. ¡Buen ánimo! mañana te ayudaré y alcanzarás ilustre victoria de tus enemigos.»

   Despertó el rey con esta visión y dio cuentas de ella a los obispos que seguían su campo y a los capitanes del ejército; y al amanecer, dada la señal del combate, bajaron las huestes españolas del monte, y como bravos leones se arrojaron sobre los bárbaros, invocando el nombre de Santiago. 

   Se asombraron los sarracenos al ver el ímpetu y valor con que los acometían unos enemigos a quienes contaban por vencidos, y creció más su confusión con los favores que nos vinieron del cielo. 

   Porque Santiago, cumpliendo la palabra que había dado al rey, se dejó ver en el aire, cercado de una luz resplandeciente, que a los cristianos infundía grande confianza y fortaleza, y a los moros terror y espanto.  


 
   Venía el santo apóstol montado en un blanco corcel; y en la una mano traía un estandarte blanco en medio del cual campeaba una cruz roja, y con la otra mano blandía una espada fulminante que parecía un rayo. 


   
   Capitaneando así nuestra gente se alcanzó la más ilustre victoria.
 


   Unos setenta mil sarracenos cayeron muertos en el campo, quedando humillada desde aquel día la soberbia de los moros, y España libre del ignominioso tributo.


   Reflexión: Desde este tiempo comenzaron los soldados españoles a invocar en las guerras al glorioso apóstol como a su valeroso y singular defensor; lo cual hacen en todas las batallas, y la señal para acometer y cerrar con el enemigo, hecha oración y la señal de la cruz, es invocar al santo y decir:

          « ¡Santiago, cierra España!»

   Y por este singular patrocinio del santo apóstol han tenido felicísimos sucesos y acabado cosas tan extrañas y heroicas que humanamente no parece que se podían hacer. 




   Invoquemos también nosotros al santo porque nos defienda de nuestros enemigos visibles e invisibles y especialmente de los demonios y hombres diabólicos que causan la perdición temporal y eterna de los hombres.



   Oración: Oh Dios, que misericordiosamente encomendaste la nación española a la protección del bienaventurado Santiago apóstol, y por su medio la libraste milagrosamente de su inminente ruina, concédenos, te rogamos, que defendida por el mismo gocemos de eterna paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.



domingo, 5 de abril de 2026

RESURRECCIÓN GLORIOSA DEL SEÑOR.

 



     La gloriosísima y alegrísima Resurrección de nuestro Señor Jesucristo se refiere en el sagrado Evangelio por estas palabras:


   — Al día siguiente después de Parasceve, los príncipes de los sacerdotes y fariseos acudieron juntos a Pilato, y le dijeron: «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor cuando estaba aún en vida andaba diciendo: Después de tres días resucitaré. Manda, pues que se custodie el sepulcro hasta el tercer día; no sea, que vayan allá sus discípulos y lo hurten, y digan luego a la plebe: Ha resucitado de entre los muertos, y sea el postrero error peor que el primero.»
  
    Les respondió Pilato: «Ahí tenéis a vuestra disposición la guardia: id, y ponedla como os parezca.»

    Con eso, yendo al lugar del sepulcro, lo aseguraron bien, sellando la piedra, y poniendo guardas de vista.

   
     Mas Jesús resucitó al amanecer del primer día de la semana.

   El ángel del Señor descendió de los cielos, y llegándose revolvió la losa del sepulcro.

   Su rostro era deslumbrador como un relámpago y su vestidura blanca como la nieve.



      A su vista los guardas quedaron yertos de espanto y como muertos.

   Viniendo después algunos de ellos a la ciudad, contaron a los príncipes de los sacerdotes lo que había acaecido: y congregados estos en asamblea con los ancianos tuvieron su consejo, y dieron una grande suma de dinero a los soldados con esta advertencia: «Habéis de decir: Estando nosotros durmiendo, vinieron de noche sus discípulos, y lo hurtaron. Y si esto llega a oídos del presidente, nosotros le aplacaremos, y os sacaremos a paz y a salvo”.

   Tomando ellos el dinero, obraron conforme a la instrucción que se les dio, y la noticia de esto ha corrido entre los judíos hasta el día de hoy. (Matth. XXVII, Marc, XVI).




   — Aquel mismo día, primero de la semana, siendo ya tarde y estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban reunidos los discípulos por temor de los judíos, vino Jesús; y apareciéndose en medio de ellos, les dijo: 

   «La paz sea con vosotros»: 

   Mas ellos turbados y espantados imaginaban ver algún espíritu. Les dijo Jesús: 

   «¿De qué os asustáis, y por qué habéis de pensar tales cosas? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y miradme; que un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.» 


   Dichas estas palabras les mostró las manos y los pies y el costado, y les echó en cara la dureza de su corazón por no haber creído a los que ya le habían visto resucitado. Mas como aun no acababan de creer lo que veían, estando como estaban enajenados de júbilo y asombro, les dijo Jesús:
 
   «¿Tenéis ahí algo de comer?»


   Ellos le presentaron una ración de pescado asado y un panal de miel. Y habiendo comido delante de ellos, tomó las sobras y se las dio. Se Llenaron, pues de alegría los discípulos con la vista del Señor (Joann., XXI).


*


   Reflexión: La gloriosa Resurrección de Jesucristo, manifestada por espacio de cuarenta días con muchas y singularísimas apariciones que pueden leerse en los cuatro Evangelios, es la prueba más evidente e irrefragable de su Divinidad.

   Es también un divino testimonio de nuestra esperanza; pues habiendo resucitado el Señor, también nosotros, como él nos dijo, resucitaremos.





Oración¡Oh Dios! que en el día de hoy nos has abierto la entrada de la Eternidad por tu Unigénito vencedor de la muerte, favorece con la ayuda de tu gracia las súplicas que nos has inspirado previniéndonos con ella. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.

miércoles, 4 de marzo de 2026

SAN CASIMIRO, príncipe. (+ 1484.). — 4 de marzo.

 


   Fué el purísimo joven san Casimiro hijo del rey Casimiro de Polonia y de Isabel de Austria, hija del emperador Alberto.

   Se crio muy temeroso de Dios y devoto, y no gustando de ricos vestidos ni de los regalos de palacio, dormía en la tierra desnuda y afligía su inocente cuerpo por imitar a nuestro Redentor Jesús en sus dolores.



   Muchas veces estaba en larga oración enajenado de los sentidos del cuerpo y con el alma unida a Dios.




   De noche se levantaba a escondidas y con los pies descalzos se iba a orar a alguna iglesia, postrándose a los umbrales de ella, los cuales regaba con muchas lágrimas, perseverando de este modo toda la noche, hasta que le encontraban así por la mañana.

   Era notablemente devoto de la Virgen María y tiernísimo hijo suyo, y la saludaba cada día de rodillas con unos versos latinos que él mismo había compuesto con grande artificio y elegancia.


   Fué modestísimo en el hablar, y jamás permitió hablar delante de sí cosa que pudiera desdorar a tercero.

   Tenía gran celo de la fe y aumento de la santa iglesia, y para esto hizo que el rey mandase por un riguroso decreto, que ninguna iglesia de los que no eran católicos y obedientes al Pontífice romano, se edificase de nuevo, ni reparasen las suyas los herejes, los cuales en su tiempo anduvieron muy oprimidos, y en gran disminución, no atreviéndose ninguno a levantar cabeza.

   Coronaba estas y otras virtudes, con la caridad, que es reina de todas ellas.

   Daba a los pobres grandes limosnas, consolaba a los afligidos, era el amparo de las viudas, padre de los huérfanos, y él mismo andaba a buscar a los necesitados, y se informaba de los más desvalidos para ayudar a todos; y así era muy querido en el reino, y aunque tenía otro hermano mayor, le quisieron señalar por rey, mas no se pudo contar con él, por más que su padre deseó fuese elegido.



   Porque queriéndole casar el rey, así por la sucesión que esperaba como porque corría evidente peligro de la vida a juicio de los médicos, el santo y angelical mancebo quiso antes perder la vida que violar la flor de su virginidad, diciendo que no conocía la vida eterna quien con algún menoscabo de ella quiere alargar la vida temporal.



   Finalmente, habiendo tenido revelación del día de su muerte, a la edad de veinticuatro años y cinco meses, entregó su purísimo espíritu al Señor y fué recibido entre los coros de los ángeles.



   Fueron innumerables los milagros que hizo Nuestro Señor para honrarle y publicar cada día más su santidad.




   Reflexión: No son tan raros como podrías imaginar, los ilustres ejemplos de grandes virtudes donde no parece que puedan brotar sino malas raíces de vicios y pecados.

   No sólo hay santos en los monasterios, mas también en los palacios, en los cuarteles, y hasta en las cárceles y presidios.



   Y se derrama a veces con tanta abundancia la gracia celestial sobre toda condición de personas, que es para alabar a Dios, el cual quiere ser magnificado y servido en todos los estados y condiciones de la vida humana, de manera que nadie pueda excusarse con razón, diciendo que, en su condición y oficio, no puede santificarse y servir al Señor de todos.

   Por esta causa no debes excusar con algún pretexto tu indolencia y tibieza en el servicio divino, sino acusarte de ella con humildad y propósito de enmendarte.




   Oración: Señor Dios nuestro, que, entre las delicias de la corte y los peligros del mundo, esforzaste al bienaventurado Casimiro con la virtud de la constancia, te rogamos que por su intercesión desprecien tus fieles siervos todo lo terrenal y aspiren siempre a las cosas celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 4 DE MARZO.

 



 

—En Vilna en Lituania, san Casimiro hijo del rey Casimiro, al cual canonizó el papa León X. San Casimiro, rey de Polonia, vivió en castidad y murió por conservar esta virtud. La meditación de los sufrimientos de Jesucristo, los cilicios, el ayuno y las otras austeridades, tales fueron los medios de que se valió para conservar una pureza angélica. Lleno de celo por la propagación de la fe, persuadió a su padre a dictar una ley que prohibió a los rutenos cismáticos la construcción de nuevos templos y la reparación de los que quedaban en ruinas. Su caridad para con los pobres era inagotable. Anunció el día de su muerte, y dio su alma a Dios, a la edad de 23 años, en el año 1484.





—En Roma, en la vía Apia, el tránsito de san Lucio, papa y mártir, el cual primeramente en la persecución de Valeriano fué desterrado por defender la fe católica; después por disposición de la divina Providencia le permitieron volver a su iglesia, y habiendo trabajado mucho contra la herejía de los novacianos, siendo degollado alcanzó la corona del martirio: de este santo hace grandes alabanzas san Cipriano. 





—En Roma, también en la vía Apia, novecientos santos mártires, en los años 290, y reinando Valeriano y Galieno fueron martirizados dichos santos en Roma en la via Apia; quedando sus cuerpos sepultados en el cementerio de santa Cecilia.


—En el mismo dia, san Cayo, palatino, que fué sumergido en el mar; y otros veinte y siete. Por los años de 870 aparecieron en Escocia una multitud de daneses, que con una ferocidad inaudita devastaban cuanto se hallaba a su paso, atropellando todas las leyes divinas y humanas, cometiendo robos, asesinatos, y toda clase de tropelías. Algunos varones, llenos del espíritu de Dios, se opusieron á tanta devastación en nombre de la religión y de la humanidad, y casi todos los que contradijeron sus excesos, fueron víctimas de su brutalidad. San Cayo fué arrojado al mar en dicho año 870, con otros veinte y siete compañeros suyos, por haberles pedido en nombre de Jesucristo, respetasen la vida de unos niños que iban a sacrificar vivos a sus divinidades, y consiguió de esta manera la corona del martirio.


—El martirio de los santos Arquelao, Cirilo, y Focio. Se sabe que murieron en los primeros siglos del cristianismo, pero se ignora el lugar de sus nacimientos, el de su muerte, y el año en que padecieron.





—En Nicomedia san Adrián mártircon otros veinte y tres compañeros, todos los cuales consumaron el martirio habiéndoseles roto las piernas, en tiempo del emperador Diocleciano. La principal festividad de san Adrián se celebra el dia 8 de setiembre, en cuyo dia fué trasladado su cuerpo a Roma. 





—En el Quersoneso, el martirio de los santos obispos Basilio, Eugenio, Agatodoro, Elpidio, Euterio, Capitón, Efren, Néstor y Arcadio. Sufrieron el martirio en el Quersoneso a principios del siglo IV. Bolandos, citando a Dextro, dice que estos santos eran españoles y obispos de distintas ciudades de España, y que hallándose reunidos en un mismo lugar para tratar de asuntos de la Iglesia, fueron presos por orden del prefecto, y martirizados durante el reinado del emperador Nerón.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.




   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).
Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.
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