lunes, 2 de marzo de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 2 DE MARZO.

 






—En Roma, en la vía Latina, los santos Jovino y Basileo, que sufrieron martirio en tiempo de los emperadores Valeriano y Galiano. Fueron martirizados en Roma en la via Latina, siendo emperadores Valeriano y Galieno, por los años 238. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Tertuliano, y trasladados después por el papa san Esteban a la Basílica de los santos apóstoles, y posteriormente a la iglesia de San Lorenzo.





—En Roma, la conmemoración de 
muchos santos mártires, los cuales, siendo emperador Alejandro, y prefecto Ulpiano, después de muchos tormentos, fueron por último condenados a perder la cabeza.


—En Porto, los santos mártires Paulo, Heraclio, Secundila y Genara. Padecieron martirio en el Puerto romano, se ignora cuándo, y sus reliquias se conservan en la iglesia del convento de trinitarios descalzos de la ciudad de Zaragoza.


—En Cesaréa de Capadocia, los santos Lucio, obispo, Absalon y Lorgio, mártiresEstando estos tres santos, con otros muchos compañeros suyos, en Cesárea de Capadocia, ocupados en ejercicios de piedad, y en propagar por aquellas regiones la luz del Evangelio, se levantó la persecución de Diocleciano, y en ella fueron envueltos, siendo presos, atormentados y condenados a la última pena, por no querer abjurar la religión que profesaban.


—En Campania, la conmemoración de ochenta mártires, a quienes los Lombardos dieron cruel muerte, porque rehusaron adorar una cabeza de cabra, y comer la carne ofrecida a los ídolos.






—En Roma, san Simplicio, papa y confesor. Gobernó la Iglesia universal después del papa san Hilario, y fué natural de Tívoli. Su sabiduría era tan grande y tan extraordinaria su piedad, que era reputado como otro de los hombres más eminentes de su tiempo. Las herejías infestaban el hermoso campo de la Iglesia en el occidente, cuando este santo gobernaba la Iglesia; pero su celo y sabiduría no solo atajaron los errores, sino que también animaron a los demás a que los combatieran. Sacó de las sillas de Alejandría y Antioquía a Pedro el Monge y a Pedro el Batanero, colocando en su lugar a dos obispos católicos. Su perspicacia y talento descubrieron los artificios de que se valía Acacio de Constantinopla para engañarle; así es que procuró evitar el cisma que después dividió a las dos Iglesias de Oriente y Occidente hasta el papa Hormisdas. Después de muchos trabajos murió santamente este prelado el día 27 de febrero del año 483.





—En Inglaterra, san Ceadio, obispo de los Mercios, cuyas esclarecidas virtudes elogió el venerable Beda.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.




   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).
Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.

miércoles, 25 de febrero de 2026

SAN TARASIO, obispo de Constantinopla. 25 de febrero.

 



   Nació el santísimo obispo Tarasio en la ciudad de Constantinopla de padres tan ilustres por su nobleza como por su religión y piedad.

   Criaron al niño con gran cuidado y entre otros buenos consejos que le daba la madre, no cesaba de avisarle que huyese de toda mala compañía.

   Por esta causa cuando, terminados sus estudios, resplandeció a los ojos de todos por sus virtudes y talentos, y se vio ensalzado hasta la dignidad de cónsul y de primer consejero del reino, en el imperio de Constantino y de la emperatriz Irene su madre, no se desvaneció con el falso brillo de la gloria del mundo, ni los atractivos de la corte menoscabaron un punto la entereza de su inocencia y de sus laudables costumbres: y así por una maravillosa disposición del cielo, a la cual no pudo resistirse el santo, pasó del palacio del emperador a la cátedra patriarcal de Constantinopla, siendo consagrado obispo el día de la Natividad del Señor, para nacer de nuevo y comenzar desde aquel día una nueva vida.



   Sacó de su palacio todas las alhajas y muebles preciosos; se acostaba el último y se levantaba el primero, y se mostraba padre de todos, siendo los pobres sus hijos más amados y favorecidos.

   Pero a los herejes siempre los aborreció y persiguió como a enemigos de Dios y de la verdad divina, y empleó todas sus fuerzas para domar la sacrílega osadía de los inococlastas que destruían con supersticioso furor las santas imágenes.

   A instancias del santo se congregó el séptimo concilio general, al cual asistió, ocupando en él el primer lugar después de los legados del Papa, y cuando el emperador Constantino V repudió a la emperatriz María, su mujer, para casarse secretamente con su concubina Teodora, el santo patriarca condenó aquel abominable matrimonio, e hizo todo lo que pudo para deshacer aquel escándalo.



   Finalmente, después de haber llevado con admirable fortaleza las increíbles persecuciones que padeció por querer remediar tan grande mal, descansó en la paz del Señor y fue a recibir del Rey del cielo la recompensa de sus virtudes que le negaron los príncipes de la tierra.

   El adúltero monarca, cuya liviandad había causado al santo tan amarga aflicción, y a todos sus pueblos tan grande escándalo, acabó su torpe vida con muerte desastrada en que se echó de ver la poderosa mano del Señor que justamente le hería y tomaba venganza de aquella iniquidad.




ReflexiónEl que imagina que en esta vida ha de ser recompensada la virtud y castigada la maldad como merece, yerra torpemente.

   Porque fuera de algunos casos en que nuestro Señor hace resplandecer en este mundo su justicia soberana, ni los buenos ni los malos llevan acá su merecido.

   Si cuando pecamos sintiésemos al punto el azote de Dios, y cuando obramos el bien tuviésemos luego a los ojos el premio, le sirviéramos como esclavos, como niños y como bestias, sólo por el temor del azote y por la golosina de la recompensa.



   No quiere eso nuestro Señor: quiere que le sirvamos con toda libertad, que le amemos como hijos, aun sin temor del castigo ni esperanza del premio: y suficiente conocimiento ha dado a los hombres para comprender que no faltará después la recompensa o castigo, conforme a sus obras y conforme a la ley de la soberana justicia de Dios.



Oración¡Oh Dios omnipotente! concédenos que la venerable solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice Tarasio, acreciente en nosotros el espíritu de la devoción y la gracia de nuestra eterna salud. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.



FLOS SANCTORUM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.


MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 25 DE FEBRERO.

 




—En Egipto, la fiesta de los santos Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudiano, Dióscoro, Serapion y Papías, martirizados en tiempo del emperador Numeriano. Los dos primeros, habiendo sufrido con fortaleza en defensa de la fe tormentos crueles y extraordinarios, fueron decapitados; Nicéforo, después de padecer el fuego y las parrillas ardiendo, fué cortado en pedazos; Claudiano y Dióscoro fueron quemados, Serapion y Papías, decapitados.
 



—En África, los santos Donato, Justo, Irene o Irena y compañeros, mártires.





—En Roma, la fiesta del santo papa Félix III. Este santo pontífice, tercero de este nombre, natural de Roma, y bisabuelo de san Gregorio el Grande, fué elegido después de san Simplicio, en el año 483. Empezó su pontificado por rechazar el edicto de unión publicado por el emperador Zenón, y excomulgó a todos los que lo recibían. Pronunció sentencias de anatema y deposición contra Acacio de Constantinopla, por no querer obedecer a las órdenes que le había dado de no comunicar con Pedro Monje, hereje ya excomulgado. Este papa congregó un concilio en Roma en el año 487, para tratar de la reconciliación de los que se habían dejado rebautizar en África, durante la persecución. Fué muy respetado de Atalarico, rey de los godos, por su virtud y su celo pastoral, y obtuvo de este mismo rey, aunque arriano, algunas gracias y muchos actos de justicia. Por fin, después de una vida santa, murió también santamente en el mes de febrero del año 492.




—En Constantinopla, san Taracio, obispo, célebre por su erudición y piedad. Tenemos la carta que le escribió el papa Adriano en defensa de las santas imágenes. Era lego y secretario del palacio imperial, cuando fué elegido contra su voluntad, por haberle designado para sucederle su antesucesor antes de morir. Fué consagrado el día de Navidad del año 784, y en 785 envió sus cartas sinódicas al papa Adriano, que le recibió a la comunión. En 787 asistió al séptimo concilio general, congregado a sus instancias, y después de los legados del papa, ocupó él el primer lugar. En el año 795 se opuso al emperador Constantino V, que quería repudiar a María su esposa, para casarse con su concubina Teodora, y habiéndose celebrado secretamente estas bodas, el patriarca al principio disimuló; pero al fin habló contra ellas, y su conducta le acarreó terribles persecuciones, que sobrellevó con admirable fortaleza. Murió Taracio santamente el día 25 de febrero del año 806.




—En Nazianzo, san Cesario, hermano de san Gregorio el Teólogo, a quien el mismo san Gregorio afirma haber visto entre los coros de los bienaventurados. El deseo de saber condujo a este santo a Alejandría, y entre las ciencias le llamaron principalmente su atención la oratoria, la filosofía y la medicina, distinguiéndose tanto en esta última que fué considerado el primer hombre de su siglo. En la ciudad de Constantinopla fué donde se perfeccionó en dicha facultad, pero no quiso establecerse en la mencionada ciudad, por más que se lo rogara el emperador y el pueblo todo. Después de algún tiempo Cesario fué llamado a Constantinopla por Juliano el Apóstata, quien no sólo le nombró su primer médico, sino que a más le honró sobremanera, y no quiso fuese comprendido en los varios edictos que había publicado contra los cristianos. El emperador, a fin de atraerle a sí, y obligarle a seguir sus ideas gentílicas, se valió de todos los artificios; mas Cesario resistió siempre a sus insinuaciones, hasta que, a instancia de sus padres y hermano, que lo era san Gregorio Nacianceno, renunció sus plazas en la corte, prefiriendo a ella el retiro y la soledad. A más de las honrosas distinciones de que le colmó Joviano, Valente le hizo tesorero de su patrimonio privado y también de Bitinia. En este punto ocurrió un gran terremoto, en el año 368, y salvado milagrosamente de él, le movió esto a despreciar enteramente los bienes del mundo, y muriendo poco después, el año siguiente, legó todas sus riquezas a los pobres que amaba extraordinariamente. Así los griegos como los romanos celebraban la memoria de este santo, aunque en distintos días.




— San vertano, Nació en Francia de padres pobres, pero cristianos, que lo educaron en la virtud y en las letras. Los padres se oponían a su conversión. A la edad de quince años tuvo una visión del cielo y tomó el hábito en la religión de carmelitas descalzos, en la cual fué modelo de humildad, verdadera pobreza y fervorosa caridad con el prójimo, muriendo en medio de los apestados en Luca, en el siglo XVI.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.



   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).
Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.

jueves, 12 de febrero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 12 DE FEBRERO.

 




—En Barcelona en España, santa Eulalia, virgen, que sufrió en tiempo del emperador Diocleciano los tormentos del caballete, de las uñas de hierro y del fuego, y por último, enclavada en una cruz, alcanzó la gloriosa corona del martirio.




—Los siete santos Fundadores de la Orden de Siervos de la bienaventurada Virgen María, Confesores, cuya muerte se conmemora en sus días respectivos. En vida los asoció un espíritu de verdadera fraternidad, y después de muertos los unió el culto con que a todos juntos veneró el pueblo fiel, y el haberlos también canonizado a una el Papa León XIII. 




—En África, san Damián, soldado y mártir. Este soldado romano derramó su sangre por la fe en África, y su cuerpo fué después trasladado a Roma y colocado en el cementerio de Calixto. Se ignora la época de su martirio.





—En Cartago, los santos mártires Modesto y Julián. De estos santos no se saben más que los nombres, y que murieron, según Dextro, en Cartagena de España el año 160. Las actas de estos santos, que trae Salazar en su Martirologio hispano, son apócrifas, como lo prueba Bollandos.

—En Benevento, san Modesto, diácono y mártir. Fué diácono de la iglesia de Benevento en Italia, en cuya ciudad padeció martirio por la fe de Jesucristo en el cuarto siglo del cristianismo.
—En Alejandría, los santos niños Modesto yAmmonio, mártires. Siendo muy niños se les quiso obligar a ofrecer incienso a los ídolos, y rehusando doblegarse a la voluntad de los paganos, fueron degollados en Alejandría, recibiendo así la palma del martirio.
-En Verona, san Gaudencio, obispo y confesor. Floreció por los años de 720, y fué el XXXIX obispo de aquella iglesia.




—En Antioquía, san Melecio, obispo, que estuvo desterrado muchas veces por la fe católica, y murió por último en paz en Constantinopla. San Juan Crisóstomo y san Gregorio Niseno han celebrado sus virtudes con magníficos elogios. 





—En Constantinopla, san Antonio, obispo, en la época del emperador León VI. Oriundo de Frigia, de noble cuna, nació en Constantinopla, y fué desde su más tierna infancia tan devoto de las cosas religiosas, que ellas formaron las delicias de toda su vida. A la edad de doce años abrazó la vida monástica, y en ella se mostró modelo de perfección y ornamento de la Iglesia. Elevado al sacerdocio, su vida y conducta eran las de un ángel en carne: puro, fervoroso, despegado a todo lo de la tierra, su alma vivía en el cielo, objeto constante de todos sus deseos. Su fama y la reputación de sus virtudes fué en breve tiempo tan popular y tan venerada, que habiendo muerto en 888 el patriarca de Constantinopla, fué Antonio unánimemente elegido para sucederle, y no pudiendo vencer la decidida voluntad del emperador, del clero y pueblo de la capital, tuvo que encargarse a su pesar del nuevo puesto a que Dios le destinaba. Durante su pontificado trabajó asiduamente en restituir la paz a la Iglesia y al estado, en reformar la disciplina y en animar a todas sus ovejas en el camino de las virtudes cristianas, que son la base de la pública felicidad. Satisfechos en gran parte sus deseos, murió Antonio en Constantinopla el año 895.






—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.




   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.






AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).
Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.



martes, 10 de febrero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: 10 DE FEBRERO.

 




—En el Monte Casino, santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito abad, el cual vió el alma de esta santa separarse del cuerpo en figura de paloma, y volar al cielo.

 

—En Roma, los santos mártires Zótico, Ireneo, Jacinto y Amancio. Murieron en Roma en tiempo del emperador Decio.

 

 

—En la via Lavicana, diez soldados mártires. Sufrieron una horrible muerte por la fe en Roma.


—En Roma también, sobre la via de Apio, santa Sotera, virgen y mártir, la cual, como escribió san Ambrosio, siendo de noble prosapia, menospreció por amor de Jesucristo los consulados y prefecturas de sus antepasados. Habiendo rehusado ofrecer incienso a los ídolos, fué largo tiempo y ásperamente abofeteada; en fin, después de sufrir otros tormentos, habiéndosele cortado la cabeza, voló con alegría a reunirse a su esposo, en el cielo.

 

—En Campania, san Silvano, obispo y confesor. Fué obispo de una ciudad de Campania en tiempo del papa san Símaco, y asistió a los concilios de Roma celebrados en aquella época, en los cuales brilló su doctrina y piedad.

 

—En Malavalle, cerca de Siena en Toscana, San Guillermo, ermitaño.

 



—En una villa de la diócesis de Rúan (Pavilly), santa Austreberta, virgen, célebre por sus milagros.

 

 


—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.

 

 

   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.

 

 

 

AÑO CRISTIANO

POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).

Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.