viernes, 20 de julio de 2018

SANTA LIBRADA, virgen y mártir. — Patrona de la Diócesis de Sigüenza.




Vivió en el siglo II de nuestra Era.


    Se refiere su leyenda hagiográfica en el leccionario catedralicio seguntino que escribió probablemente D. Bernardo de Agen, y que se conoce como “Breviario de D. Rodrigo”, obra de 1192-1221. Allí se tiene a Santa Librada por natural de un pueblo –Balcagia, hoy identificado con Bayona en Galicia- donde gobernaba su padre, el cónsul Catelio, en nombre de Roma. Era el año 119. Su madre Calsia, tuvo nueve hijas a la vez en su parto, y avergonzada de ello, las tiró a un río, siendo recogidas posteriormente por los aldeanos de las cercanías, que las educaron en el cristianismo. En una persecución contra ellos, las nueve hermanas fueron llevadas a presencia de Catelio, y una vez identificadas como hijas suyas, éste les ofreció grandes honores y bodas si dejaban la religión de Cristo y volvían al paganismo. Al negarse ellas repetidas veces, su padre las mandó dar martirio y finalmente matarlas. Santa Librada fue sometida a muerte por degollación, aunque existen leyendas que afirman que fue crucificada.


Estas leyendas se entremezclan a lo largo de los siglos con otras de origen europeo, en las que hacen a Santa librada barbada, en un milagro final tras su martirio. Las reliquias originales de esta Santa, que hoy se conservan en una urna de plata de estilo florentino en el altar a ella dedicado en la catedral de Sigüenza, fueron traídas de dicha ciudad por su primer obispo D. Bernardo de Agen, aquitano. A ellas les dedicó un magnífico altar y grandes honores, en los comienzos del siglo XVI, el obispo seguntino D. Fadrique de Portugal. Siempre fue muy querida su memoria en la ciudad de Sigüenza, de la que es patrona, así como de la Catedral y de la Diócesis. 



   La representación iconográfica de Santa Librada ha sido múltiple. La mayor frecuencia de su imagen la muestra en el trance de la crucifixión. Pero en la más conocida de sus representaciones, el retablo de la catedral seguntina que pintó hacia 1525 Juan de Soreda, la muestra sufriendo la degollación, y con la palma del martirio. También en la diócesis aparece varias veces representada en estado de embarazo. Se la ha tenido siempre por abogada de los partos difíciles y de las mujeres estériles. También se la tiene como abogada del corazón alegre. Su festividad se celebra el 20 de julio, fecha de las traslación de sus reliquias. 



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