lunes, 5 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: 5 DE ENERO.

 




—La Vigilia de la Epifanía de nuestro Señor. 




—En Roma, san Telesforo, papa, que llegó a la gloria del martirio bajo Antonino Pio, después de haber sufrido mucho en defensa del nombre de Jesucristo.




—En Egipto, la conmemoración de muchos santos mártires, que se hizo morir en la Tebaida con diversos géneros de torturas, durante la persecución de Diocleciano.

—El mismo día, santa Apolinaria, virgen. Nació en Roma en el año 405, y fué hija de Autemio, cónsul de la misma ciudad. Siendo aún muy joven, y queriendo librarse de la corrupción que la rodeaba, se vistió de hombre, se fué á Alejandría, y habiéndose ido a la soledad, tomó el nombre de Doroteo, y entró en el monasterio de San Macario el Joven, donde murió santamente a mediados del siglo V, sin haber sido conocido su sexo hasta después de su muerte.






—En Antioquía, san Simeon, solitario, que estuvo muchos años de pie sobre una columna, lo que hizo darle el nombre de Estilita: toda su vida no fue más que un largo tejido de maravillas. 





—En Inglaterra, san Eduardo, rey, ilustre por su castidad y por el don de milagros. Un decreto del papa Inocencio XI ha fijado su fiesta en el 13 de octubre, día de la traslación de su cuerpo.





—En Alejandría, santa Sinclética. Nació en Macedonia, de ilustre familia; fue solicitada por esposa; pero prefirió seguir el consejo del apóstol y consagrar su virginidad a Jesucristo. Vivió retirada del mundo, y escribió reglas para las vírgenes cristianas que se consagran al Señor. San Atanasio escribió su vida, que se conserva original en la biblioteca del Real Monasterio del Escorial, y se halla traducida por David Colvillo Scoto. Con este libro se proponía san Atanasio el mismo objeto que con la vida de san Antón abad: ofrecer a las mujeres religiosas un digno ejemplar. Esta santa murió a los ochenta años, a fines del siglo IV.





—En Roma, santa Emiliana, virgen, tía de san Gregorio, papa, la cual habiendo sido llamada por su hermana Tarsila, muerta hacia poco tiempo, pasó en este día de la tierra al cielo. 





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes. 



   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).



domingo, 4 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 4 DE ENERO.

 






—La Octava de los santos Inocentes. 







—En Creta, san Tito, a quien ordenó san Pablo obispo de esta isla, en donde, después de haber llenado con mucha fidelidad el ministerio de la predicación evangélica, acabó dichosamente sus días, y fue enterrado en la iglesia que había sido cometida a sus cuidados por el santo apóstol.





—En Roma, san Prisco, presbítero, san Prisciliano, clérigo, y santa Benita, mujer piadosa, que alcanzaron la palma del martirio, bajo Juliano el apóstata, muriendo con la espada. 
—En Adrumeto, en África, la conmemoración de san Mávilo, el cual, habiendo sido expuesto a las bestias por orden del cruelísimo presidente, Scápula, en la persecución del emperador Severo, recibió la corona del martirio. Tertuliano, en su libro ad Scapulam, cap. III, dice que el martirio de Mávilo fué la interpelación de la sangre, esto es, según Pamelio, el principio de la cruel persecución que se levantó entonces contra el pueblo cristiano.

—En África, los santos y muy ilustres mártires Aquilino, Gémino, Eugenio, Marciano, Quinto, Teódoto y Trifon. Murieron, según Natal, en el siglo VI, durante la persecución de los vándalos.





—Además, en Roma, santa Dafrosa, mujer de san Flaviano, mártir, la cual, después de la muerte de su marido, fué primeramente desterrada, y decapitada después bajo el mismo emperador.





—En Bolonia, los santos Hérmes, Ageo y Cayo, que sufrieron el martirio bajo el emperador Maximiano.




—En Langres, san Gregorio, obispo, célebre por sus milagros. Gregorio de Tours, en las vidas de los padres, cap. VII, dice que este santo «era de una familia senatoria; que sirvió cuarenta años en la escolta del emperador, después de los cuales, habiendo perdido a su esposa, se convirtió a Dios, y fué elegido obispo de Langres por el clero y el pueblo.» En su nuevo estado se distinguió particularmente por la abstinencia y la limosna, viviendo como un ermitaño en medio del mundo, favorecido por el cielo con el don de milagros, y muriendo en medio de su rebaño el 10 de enero del año 541: fué enterrado, como había deseado, junto al sepulcro de san Benigno, apóstol de Borgoña.





—San Rigoberto obispo y confesor de Remis, en Francia. Era monje benedictino cuando fué elegido y ordenado obispo en 696. Fué infatigable obrero en la casa del Señor; extirpó los abusos del santuario, y obligó al clero de su diócesis a vivir conforme a los sagrados cánones. Consagró a los reyes de Francia Dagoberto II y Childerico III, y sacó de pila a Carlos Martel, hijo de Pepino, que después lo desterró poniendo en su lugar al abad Milón, que estaba usurpando ya la sede de Tréveris. Muerto Carlos Martel en 741, Milón fué arrojado de la silla de Reims por las censuras del papa Zacarías, y repuesto Rigoberto en su lugar: murió tranquila y santamente en Reims el día 4 de enero del año 749.






—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.



   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).

SAN TITO, Obispo de Creta. (+ 94.) — 4 de enero.

 


   El glorioso san Tito había nacido gentil y parece haber sido convertido por el apóstol san Pablo.

   Apenas recibió san Tito la luz de la fe y el conocimiento de los misterios y sacramentos de Jesucristo, comenzó a brillar con tales resplandores de santidad a los ojos de la iglesia naciente, que mereció ser contado entre los discípulos más predilectos del grande apóstol.


   Le llamo el mismo san Pablo, su hermano en Cristo y compañero en sus trabajos; alaba con encarecimiento sus virtudes apostólicas, y en su «Llegada a Troa» dice que su corazón no descansaba, porque no había encontrado allí a su queridísimo hermano Tito; más que al fin, aquel Dios que es consolador de los humildes, le había llenado de consolación con la venida de su deseado compañero.

   En el año de 51 fue con san Pablo al Concilio que se celebró en Jerusalén con ocasión y sobre el asunto de los ritos mosaicos.

   Le envió san Pablo a Corinto para que apaciguase algunas disensiones que había en aquella cristiandad; lo cual hizo san Tito con tan grande espíritu, que los delincuentes le dieron cumplida satisfacción; y con tal desinterés, que no pudieron obtener de él que recibiese ninguno de los presentes que le hacían, ni aun para el sustento necesario.

   Otra vez volvió a Corinto para recoger las limosnas destinadas al socorro de la Iglesia de los hebreos, y con esta ocasión, despertó en el corazón de todos aquellos fieles, vivos deseos de ver a san Pablo, que los había engendrado en nuestro Señor Jesucristo.

   Volviendo el apóstol de Roma al oriente después de su primera prisión, se detuvo en la isla de Creta, para predicar en ella el Evangelio de Jesucristo; pero reclamando su presencia las necesidades de otras iglesias, ordenó obispo de aquella isla a su muy amado discípulo Tito, para que llevase adelante la obra que con tan buen suceso había el apóstol comenzado.


   Le mandó que ordenase presbíteros en todas las ciudades de la isla, y le escribió una carta que comprende las reglas de la vida episcopal en que le exhortaba a gobernar la grey del Señor que el Espíritu Santo le había encomendado, con grande celo y entereza y al mismo tiempo con suavidad y dulzura.


   Muchos fueron los trabajos y fatigas que padeció por mar y por tierra para sembrar la semilla del Evangelio entre gentes de diversas lenguas y muy apartadas unas de otras.

   Gobernó, pues, san Tito aquella cristiandad conforme a la instrucción que le dio su maestro en su carta canónica; resplandeciendo como antorcha entre las tinieblas y errores de la idolatría hasta que, lleno de merecimientos, durmió en la paz del Señor a los noventa y cuatro años de su edad, y fué sepultado en la misma iglesia en que había sido consagrado obispo por el apóstol san Pablo.

   Su sagrada cabeza fué llevada a Venecia y actualmente se venera en la basílica ducal de San Marcos.



   Reflexión: Mucho amaba el apóstol de las gentes a su hijo espiritual el glorioso san Tito, porque le apreciaba por sus esclarecidas virtudes; y el amor de Cristo era el que unía los corazones.

   La amistad de los santos es pura, cordial, entrañable, sincera, firme y ordenada al bien; la amistad de los malos es falsa, interesada, inconstante y llena de intenciones torcidas y fines malignos.




   La amistad de los buenos se parece a la de los ángeles; la amistad de los malos es como la de los demonios, que sin amarse, se unen siempre para obrar el mal.


   Oración: ¡Oh Dios! que adornaste con apostólicas virtudes al bienaventurado confesor y pontífice san Tito, concédenos por sus méritos e intercesión, que viviendo en santidad y piedad en este mundo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.

sábado, 3 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO : DÍA 3 DE ENERO.

 





—La Octava de san Juan, apóstol y evangelista. 




—Santa Genoveva, virgen, patrona de París, nació en Nanterre, el año 422. En edad conveniente se consagró a Dios con voto solemne de castidad y penitencia; comenzó, pues, a alimentarse sólo de legumbres, a beber agua solamente y a traer continuo cilicio, durmiendo en el suelo. Muertos sus padres se fué a París, donde la recogió su madrina, y allí hizo una vida humilde y obscura, de oración y penitencia. Cuando Atila, rey de los Hunos, iba a destruir a París, la Santa salió de su retiro y exhortó al pueblo a que apaciguase la cólera de Dios con oraciones, ayunos y penitencias, y el ejército invasor se retiró. A instancias suyas, el rey Chilperico edificó la suntuosa iglesia de Santa Genoveva, tan célebre en París. Era la primera en el culto a la Virgen Santísima, dotada del don de milagros y de profecía, respetada de príncipes y prelados, y venerada por todo el pueblo; colmada, en fin, de merecimientos, murió en París a los ochenta y nueve años de edad, el 3 de Enero del 512.




—En Roma, sobre la vía Apia, la fiesta de san Antero, papa, que sufrió la muerte bajo Julio Maximino, y fue enterrado en el cementerio de Calisto.




—El mismo dia, san Pedro, que murió en el suplicio de la cruz, cerca de la ciudad de Valona. 




—En el Helesponto, los santos mártires Cirino, Primo, y Teógenes.
—En Cilicia, san Zósimo, y san Atanasio, notario, ambos mártires.
—El mismo dia, los santos Teopente y Teonas, que padecieron un glorioso martirio durante la persecución de Diocleciano.





—En Cesaren de Capadocia, san Gordio, centurión: nos queda, en alabanza de este Santo, un discurso elocuente qué pronunció san Basilio el grande el dia de su fiesta.





—En Padua, san Daniel, mártir.



—En Viena Del delfinado, san Florencio, obispo, el cual, habiendo sido desterrado en tiempo del emperador Galiano, recibió en esta ciudad el honor del martirio. 





 —Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.



   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).