martes, 2 de junio de 2020

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —TERCER DÍA.




“Jardín del Sagrado Corazón de Jesús” Por   Gabino Chávez, Pbro.

Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma — (El Señor a Santa Margarita.)

Con las debidas licencias.

México 1901.



Acto de Contrición.


   Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.




Oración preparatoria para todos los días.



   Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.







DÍA TRES (3 de junio).


El Corazón de Jesús, Camino seguro, Custodio nuestro.



1. Jesucristo se llamó a sí mismo, camino, y aseguró que nadie llega al Padre, si no marcha por él. (Juan. XIV, 6). Los caminos del mundo son lóbregos y difíciles, y aunque parezcan a veces buenos, dice la Escritura, que sus paraderos guían a la muerte, (Prov. XIV, 12). Pero Jesucristo es camino seguro, y quien por él entrare, se salvará. Y su Corazón lleno de amor, nos hace el camino suave, dulce y deleitable, y como David, podemos decir: “Señor, cuando dilataste mi corazón, al contacto del tuyo divino, no sólo pude andar, sino que aun corrí por el camino de tus mandamientos.” (Psalt. CXVIII, 32.)


2. Pero para los riesgos del camino, el Señor es nuestro Custodio, y como en otro tiempo a Jacob, nos dice: “Yo seré tu custodio a donde quiera que camines, y no te dejaré hasta cumplir todas mis promesas.” (Gen. XXVIII, 15). Y como lo que mucho se ama, mucho se cuida, el Corazón de Jesús que tan entrañablemente nos ama, no dejará de cuidarnos como una madre a su hijo, con exquisito esmero, vigilando todos nuestros pasos, hasta cumplir sus promesas de llevarnos consigo a la patria celestial.




Práctica: Orar por los misioneros y caminantes: en los caminos llevar consigo la medalla del Corazón de Jesús.




Oración.


   Vos dijisteis, Señor, que erais camino, verdad y vida. El demonio nos extravía, el mundo nos extravía, la carne nos extravía; pero Vos nos volvéis al buen sendero, y por eso también sois llamado en las Escrituras camino de vuelta o de llegada. También sois nuestro Custodio, y por eso cuando os llamaron samaritano, que eso significa, no lo rechizasteis. Corazón rectísimo, enderezad nuestros pasos, destorced nuestras inclinaciones, llevadnos derechamente al Padre a quien nadie va sino por Vos. Custodiad nuestra mente que no divague en la oración; custodiad nuestra lengua que no articule frases indignas; custodiad nuestro corazón para que no entre en él otro dueño que Vos. Custodiadnos al fin del camino; ¡ayudadnos en el conflicto de la muerte! Amén.



Oración par a después de la meditación.



   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.





—Un Credo al Sagrado Corazón.





JACULATORIA. 



—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En tí viva, y en tí muera, y te goce eternamente.







lunes, 1 de junio de 2020

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —SEGUNDO DÍA.


“Jardín del Sagrado Corazón de Jesús” Por   Gabino Chávez, Pbro.

Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma — (El Señor a Santa Margarita.)

Con las debidas licencias.

México 1901.





Acto de Contrición.



   Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.



Oración preparatoria para todos los días.




   Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.








DÍA DOS (2 de junio).



El Corazón de Jesús, Blanco de amor y de contradicción.



1. Al presentarse el niño Jesús en el templo, el anciano Simeón le tomó en sus brazos y dijo: “este niño será puesto como señal a blanco al cual se liará contradicción.” Y no sólo le contradijeron los fariseos, y le contradijeron los de Cafarnaúm, y le contradijeron en la cruz sus verdugos. sino que uno de los soldados le abrió el Costado, haciéndole blanco de su lanza. Y el Corazón también fué blanco de su herida, puerta saludable, refugio seguro, baño medicinal, arca de tesoros celestiales, entrada del paraíso.


2. Ahora en el mundo también es Jesucristo blanco de la contradicción de los impíos, de los herejes, de todos los enemigos de la Iglesia, y de los malos cristianos. Mas ya que su Corazón recibe la herida de dolor, hagámoslo blanco de la herida de amor, de la que Él mismo dice: “Heriste mi Corazón ¡oh hermana y esposa!, heriste mi Corazón.” (Cant. IV, 9.) Pidámosle que hiera primero el nuestro para que arda en amor suyo, y hagamos a su divino Corazón el blanco de nuestros deseos, el blanco de nuestros afectos, el blanco de todas nuestras esperanzas y afecciones.



Práctica. Orar en particular por la conversión de los protestantes.



Oración.


   Simeón, el anciano profeta, anunció que seríais blanco de contradicción. Y tal fué esa contradicción, que tomando un soldado su lanza, acertó en medio de ese blanco, y abrió; en él, amor mío una puerta para mi remedio. Sois aún el blanco de los impíos que os aborrecen, de los herejes que escriben horrendas cosas contra Vos, de los malos católicos que os alancean; el blanco del amor de las vírgenes, el blanco de la adoración de los fieles. Sed, Corazón herido, el blanco de todas mis intenciones, el blanco de mis ardorosos afectos, el blanco de todas mis acciones y trabajos. Y os pido por todos los que os aborrecen, amor mío; piedad de esos ciegos, lástima de esos desgraciados, ¡¡Señor!! Haced que se rindan, que os conozcan y os sirvan. Amén.





Oración par a después de la meditación.


   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA. 


—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En tí viva, y en tí muera, y te goce eternamente.





JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —PRIMER DÍA.



“Jardín del Sagrado Corazón de Jesús” Por   Gabino Chávez, Pbro.

Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma — (El Señor a Santa Margarita.)

Con las debidas licencias.

México 1901.

 

Acto de Contrición.



   Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.






PRIMER DÍA (1º de junio).



El Corazón de Jesús. Abogado fiel. Árbol de vida.


1. "Hijos míos, no pequéis: más si alguno pecare, abogado tenemos ante el Padre, Jesucristo justo,” dice San Juan, (S. Juan, II, 1) y el Corazón de Jesús lleno de amor por nosotros, le inclina a defendernos, a excusarnos, y a abogar por nosotros ante su eterno Padre. Acudamos a este abogado poderoso, y solicitemos de su divino Corazón, que nos alcance del Señor el perdón de nuestras culpas.

2. La sabiduría eterna, que es Jesucristo, es “árbol de vida para los que la alcanzan, y bienaventurados los que la tienen asida”, (Prov. III, 18.) dicen los libros santos. En Jesús se halla la vida, y Él es el árbol bajo el que el alma se sienta, para refrigerarse con su sombra, y saborear sus dulcísimos frutos. El Corazón de Jesús en la Eucaristía, nos consuela, nos refrigera, nos alienta y nos nutre. Dejemos las bellotas de los cerdos y las pestilentes cebollas del Egipto, para saciarnos con los frutos de este árbol de vida.


—Práctica: Orad por los pecadores.



ORACIÓN





   Perdido estaría yo sin remedio, si no abogaseis por mí ante vuestro Padre, dulcísimo Redentor mío: vuestro Corazón me ama, me compadece, ruega por mí y me alcanza el perdón. ¡Abogado fidelísimo, a Vos me acojo!


   Cansado en el camino de la vida, abrumado con las fatigas del destierro, a vuestra sombra me siento a descansar, árbol querido; vuestro fruto es dulce a mi garganta, vuestra frescura reanima. ¡Ojalá y todos vinieran a posarse bajo este árbol de vida! ¡Felices, felices mil veces los que os conocen, amor mío; desgraciados los que no os aman! Os ruego por estos pobres, Corazón Misericordiosísimo, llamadlos, acogedlos, favorecedlos benigno. Amén. 







Oración para después de la meditación.



   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA. 

—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.

º
—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.




SANTA JUANA de ARCO, Virgen y mártir. (+ 1431). — 30 de mayo.





   Continuaba la guerra comenzada en 1340 entre Francia e Inglaterra en 1412, cuando el día 6 de febrero de este año, la admirable Juana hija de Santiago Arco y de Isabel Romé, modestos labradores, nació en la aldea de Domremy, al sud de Vaucouleurs en Lorena.

    Después de Crecy, dio la reina, en virtud de un tratado, con la mano de Catalina hija de Carlos VI la regencia de Francia a Enrique V de Inglaterra.
   El delfín, Carlos VII, entregado a los placeres, sufrió derrota tras derrota.

   Los ingleses llegaron a sitiar Orleans.

   Pero Dios, en sus inescrutables designios suscita a la prodigiosa doncella de Domremy para defender la patria.





   Dulce y apacible, y temerosa de Dios, Juana recibía con frecuencia los sacramentos, era devotísima de la Virgen, amantísima de los pobres y se entregaba asiduamente a la oración.

   A los 13 años de edad se le apareció un ángel resplandeciente de luz y poco después el arcángel san Miguel que le mandó abandonar a sus padres y aldea y presentarse al rey.






   Le añadió que dejara todo temor porque santa Catalina y santa Margarita no la desampararían un punto.

   Vencidas muchas dificultades, la recibió el delfín en el castillo de Chinon donde oyó de sus labios que la destinaba Dios para salvar a Orleans y coronar al delfín en Reims.

   La dejó Carlos hacer la prueba.






   Juana vestida de guerrero y arbolando el estandarte real, entusiasmó al ejército y puso en huida a los ingleses que la miraron como una aparición sobrenatural.

   Orleans, tomados por Juana varios castillos y fortalezas, se vio libre en 1429 y el delfín fue coronado en Reims el 27 de julio de este año.






   Tomó Juana parte en las batallas no haciendo uso de las armas, sino empuñando el estandarte, limpió de rameras el ejército, hizo confesar y comulgar a los soldados y llevó una vida purísima y angelical en el desenfreno del campamento.

   Por traición fué entregada en Compiégne a los borgoñones que, por dinero, la pusieron en manos de los ingleses.






   Padeció gravísimas injurias y humillaciones durante el proceso que le hizo un tribunal eclesiástico vendido a los ingleses que la declaró hereje, hechicera y escandalosa por vestir traje varonil que sólo usaba para defender su pureza en su vida militar.






   Relegada al brazo seglar, fué condenada a la hoguera, en Rúan, en 1431.

   Antes del suplicio confesó y comulgó con gran fervor, hizo arbolar una cruz ante ella y protestó que no reconocía más Iglesia que la de Jesucristo en la que el Papa es su vicario, y pronunciando el nombre de Jesús expiró.





   Apaciguadas las discordias, Carlos VII ordenó la revisión del proceso, lo aceptó el papa Calixto III y el 7 de julio de 1456 proclamó el tribunal legítimo la invalidez de la sentencia y la inocencia de la víctima.

   Alabaron su santidad sus coetáneos como el canciller Juan Gerson, san Antonio de Florencia y el que después fué Pío II, la proclamaron los inauditos honores que le tributaron los pueblos y la ratificaron innumerables milagros.


   León XIII admitió la introducción de la causa el 27 de enero de 1894; fué beatificada en la Dominica in albis de 1099 y solemnemente canonizada el 16 de mayo de 1920.


*


Reflexión: Al ejemplo de tan prodigiosa doncella verás cuan santa y pía es la obediencia a los mandatos de Dios por difíciles que sean, puesto que es Él mismo, Él que manda y Él que da fuerzas para obedecer.






Oración: Dios que suscitaste a la bienaventurada virgen Juana para defender la fe y la patria, te rogamos que, por intercesión de ella, vencidas las asechanzas de los enemigos, goce tu Iglesia de perpetua paz. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.




FLOS SANCTORVM
DE LA FAMILIA CRISTIANA.