—En Roma, en la vía Latina, los santos Jovino y Basileo, que sufrieron martirio en tiempo de los emperadores Valeriano y Galiano. Fueron
martirizados en Roma en la via Latina, siendo emperadores Valeriano y Galieno,
por los años 238. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Tertuliano,
y trasladados después por el papa san Esteban a la Basílica de los santos
apóstoles, y posteriormente a la iglesia de San Lorenzo.
—En Roma, la conmemoración de
muchos santos mártires, los cuales, siendo emperador Alejandro, y prefecto Ulpiano, después de muchos tormentos, fueron por último condenados a perder la cabeza.
—En Porto, los santos mártires Paulo, Heraclio, Secundila y Genara. Padecieron
martirio en el Puerto romano, se ignora cuándo, y sus reliquias se conservan en
la iglesia del convento de trinitarios descalzos de la ciudad de Zaragoza.
—En Cesaréa de Capadocia, los santos Lucio, obispo, Absalon y Lorgio, mártires. Estando
estos tres santos, con otros muchos compañeros suyos, en Cesárea de Capadocia,
ocupados en ejercicios de piedad, y en propagar por aquellas regiones la luz
del Evangelio, se levantó la persecución de Diocleciano, y en ella fueron envueltos,
siendo presos, atormentados y condenados a la última pena, por no querer abjurar
la religión que profesaban.
—En Campania, la conmemoración de ochenta mártires, a quienes los Lombardos dieron cruel muerte, porque rehusaron adorar una cabeza de cabra, y comer la carne ofrecida a los ídolos.
—En Roma, san Simplicio, papa y confesor. Gobernó
la Iglesia universal después del papa san Hilario, y fué natural de Tívoli. Su
sabiduría era tan grande y tan extraordinaria su piedad, que era reputado como
otro de los hombres más eminentes de su tiempo. Las herejías infestaban el
hermoso campo de la Iglesia en el occidente, cuando este santo gobernaba la Iglesia;
pero su celo y sabiduría no solo atajaron los errores, sino que también
animaron a los demás a que los combatieran. Sacó de las sillas de Alejandría y
Antioquía a Pedro el Monge y a Pedro el Batanero, colocando en su lugar a dos
obispos católicos. Su perspicacia y talento descubrieron los artificios de que
se valía Acacio de Constantinopla para engañarle; así es que procuró evitar el
cisma que después dividió a las dos Iglesias de Oriente y Occidente hasta el
papa Hormisdas. Después de muchos trabajos murió santamente este prelado el día
27 de febrero del año 483.
—En Inglaterra, san Ceadio, obispo de los Mercios, cuyas esclarecidas virtudes elogió el venerable Beda.
—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.
Alabado y glorificado sea Dios eternamente.
AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).
Traducido del francés. Por el P. J. F. de ISLA, de la misma Compañía.




