miércoles, 21 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 21 DE ENERO.

 




—En Roma, el martirio de Santa Inés, virgen, la que fue arrojada en una grande hoguera en tiempo de Sinfronio, prefecto de la ciudad; pero como las llamas se apagasen con sus súplicas, fue luego decapitada. San Jerónimo hace su elogio en estos términos: La vida de Inés ha sido celebrada, sobre todo en las iglesias, por los escritos y por las lenguas de todas las naciones, a causa de que, sobrepujando la flaqueza de su edad, triunfó del tirano y consagró su castidad por un glorioso martirio.






—En Atenas, san Publio, obispo y mártir. Descendiente de una familia distinguida de Mitilene, trató con el apóstol san Pablo, a quien recibió cuando el apóstol navegando prisionero a Roma se detuvo tres días en aquella ciudad. Instruido por Pablo en la doctrina que le revelaba, y admirado de ver el prodigio que acababa de obrar con su padre, pues con sola la imposición de manos y orando sobre él le alcanzó una salud completa, abrazó con extraordinario celo la fe de Jesucristo, y predicando con fruto el santo Evangelio sucedió en el obispado de Atenas á Dionisio Areopagita, donde, resplandeciendo en santidad, acabó su vida en el martirio el año 125.





—En Tarragona, en España, los santos mártires Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, los que durante la persecución de Galiano fueron primeramente encarcelados, y después arrojados a las llamas, en medio de las cuales, luego que se hubieron quemado las ligaduras, levantando los brazos en forma de cruz, orando a Dios cumplieron su martirio. San Agustín hizo un sermón al pueblo el día de su fiesta. 





—En Troyes, san Patroclo, que mereció la corona del martirio bajo el emperador Aureliano. Este ilustre mártir de la Iglesia galicana floreció en el siglo III, y murió en Troyes de Francia el día 20 de enero del año 273 ó 275. El tirano agotó su crueldad en la invención de tormentos atroces para vencer la constancia del glorioso atleta; pero todos ellos no hicieron más que redoblar su alegría y aumentar sus deseos de padecer por Jesucristo.





—En el monasterio de Reichenau, san Meinardo, ermitaño, muerto por unos ladronesMurió atormentado cruelísimamente por dos ladrones que querían obligarle a blasfemar del santo nombre del Señor, en su cueva cerca del monasterio de Reichenau en Francia, por los años 863.





—En Pavía, san Epifanio, obispo y confesor. Natural de Pavía, entró a la edad de ocho años al servicio de la Iglesia; y se dedicó con tanta asiduidad al estudio y a la virtud, que, a la edad de veinticinco años, en que fué sublimado al sacerdocio, era la admiración de cuantos le veían por sus grandes méritos, y particularmente por el celo, la dulzura y erudición con que predicaba la palabra de Dios. Sus trabajos en la predicación de las verdades cristianas, y el agrado con que las anunciaba, cautivaron muchos corazones, y por este medio contribuyó nuestro santo a contener el desbordamiento y el torrente de la iniquidad en tiempos de un desorden universal en Italia, de la cual fué él apóstol. Elegido obispo de Pavía, redobló aún más sus esfuerzos y su celo, y después de haber ilustrado y alimentado a sus ovejas con la luz y el pan de vida, la doctrina y los ejemplos, murió santamente el día 21 de enero del año 996.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.


   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).


lunes, 19 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: 19 DE ENERO.

 




—La fiesta de san Canuto, rey y mártir. Apenas ascendido al trono de Dinamarca, obtuvo este rey insignes victorias sobre sus enemigos; no se dejó, empero, deslumbrar por la gloria militar; se lo veía, en medio de sus triunfos, poner humildemente su corona a los pies de Jesús crucificado, y ofrendar a este Rey de reyes su persona y su reino. Como supiese que atentaban contra su vida, fue a la Iglesia de San Albano y, con la mayor calma, se confesó y comulgó. Estaba orando por sus enemigos, cuando un venablo, que le arrojaron por una ventana, lo echó por tierra al pie del altar. Sucedió esto en el año 1086.





—En Roma, sobre la vía Cornelia, los santos mártires Mario, Marta su mujer, y sus hijos Audífax y Abacú, nobles persas, que, habiendo venido a esta ciudad por devoción, en tiempo del emperador Claudio, sufrieron el tormento de palos, el caballete, el fuego, las uñas de hierro; en fin, habiéndoseles cortado las manos, cumplieron su martirio; Marta fué anegada; los demás fueron decapitados y sus cuerpos quemados.





—En Esmirna, san Germánico, martirizado durante la persecución de Marco-Antonino y Cómodo; era un joven en la flor de la edad; habiendo sobrepujado con el auxilio de la gracia el temor que podía causarle la debilidad de la carne, atacó atrevidamente a la bestia que según la sentencia del juez debía devorarle: en esta lucha recibió tantas dentelladas y mordeduras, que mereció ser incorporado al verdadero pan, Jesucristo, por quien sufrió la muerte. 




—En África, los santos mártires Pablo, Geroncio, Genaro, Saturnino, Suceso, Julio, Cato, Pia y Germana. La Iglesia celebra hoy la memoria de estos santos, que murieron por la fe en África en el siglo IV. Debe advertirse, no obstante, que no fueron martirizados todos en un mismo sitio ni en un mismo día, aunque se cree que murieron todos durante el año 302.





—En Espoleto, san Ponciano, el cual fué azotado cruelmente por orden del juez Fabiano, en tiempo del emperador Antonino, y se le obligó a marchar sobre carbones hechos ascuas; lo que hizo sin sentir ningún daño. Habiendo sido atado al caballete con ganchos de hierro, fué en este estado arrojado en una prisión, dónde tuvo la dicha de ser fortalecido con visitas de los ángeles: en fin, después de haber sido expuesto a unos leones furiosos, y rociado con plomo derretido, finalmente le degollaron. 




—En Lodi, san Basiano, obispo y confesor, quien juntamente con san Ambrosio combatió valerosamente contra los herejes. Nació en Sicilia y desde muy niño fué enviado a Roma a estudiar las bellas letras y la filosofía, para seguir después la carrera de la magistratura. Pero el Señor, que le había elegido para cosas más altas, lo llamó para sí, haciendo que abrazase la religión cristiana, de la cual fué después firme columna. Cuando se le estaba administrando el bautismo, apareció junto a él un resplandeciente ángel en forma de gracioso joven, el cual desapareció concluida la ceremonia. En seguida se dedicó exclusivamente nuestro santo a los intereses de la religión; por su mérito y sus esclarecidas virtudes fué ordenado sacerdote de la iglesia de Ravena; y después por revelación divina elegido obispo de Lodi, cuyo ministerio desempeñó con muestras visibles de cuan gratas eran al cielo su persona y sus obras. El Señor le favoreció con la gracia de hacer milagros, los cuales empleó siempre en manifestar al mundo la gloria de Dios y en socorrer las necesidades de sus hermanos. Por fin, llorado de todas sus ovejas, descansó tranquilamente en el Señor el día 19 de enero del año 409. Su sagrado cuerpo fué sepultado con toda pompa en la iglesia de los Santos Apóstoles en Lodi, cuyo sepulcro fué glorioso en milagros.





—En Worcester, en Inglaterra, san Wulfstano, obispo y confesor. Nació de padres cristianos en Inglaterra: desde sus primeros años se dedicó a la carrera eclesiástica, estudiando al efecto filosofía y ciencias eclesiásticas en el monasterio de Burh, en el cual tomó después el hábito y fué ordenado de sacerdote. Dentro de muy poco tiempo fué modelo y maestro de perfección para todos sus hermanos, que lo eligieron prior y director espiritual de aquella santa casa. Algunos años después, en 1062, fué elegido obispo de Wigornio; pero fué necesario un mandamiento expreso de la santa sede para hacerle admitir la nueva dignidad, en la cual se distinguió luego con todas las virtudes del sacerdocio y las más eminentes del episcopado. En 1074 apaciguó la rebelión que amenazaba la tranquilidad y el trono de Inglaterra: en 1088 fué el árbitro pacífico entre la alta nobleza del mismo reino en el grave negocio de sucesión a la corona. Todos respetaban su virtud, todos le buscaban en sus contiendas como dador de paz, en sus trabajos como consolador poderoso de todos los males, y en las adversidades y miserias de la vida como dispensador eficaz de las divinas misericordias. Después de un pontificado de treinta y tres años, murió Wulfstano el día 19 de enero del año 1095. Ilustre por sus virtudes y milagros, y puesto en el número de los santos por el papa Inocencio III.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes.


   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).



viernes, 16 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 16 DE ENERO.

 







—En Roma, sobre la vía salaria, san Marcelo, papa y mártir, que por haber confesado la fe católica fue primeramente apaleado por orden del tirano Majencio, y después enviado bajo buena guarda a limpiar las bestias de carga. Murió en esta penosa función, revestido de un cilicio. 





—En Marruecos, en África, el martirio de los santos Berardo, Pedro, Acurso, Adyuto y Otón, religiosos de la orden de san Francisco.




—En Arles, san Honorato, obispo y confesor, ilustre durante su vida por su ciencia y sus milagros.





—En Oderzo (pueblo de la Marca Trevisana, en Italia), san Ticiano, obispo y confesor. Nació este santo en Heraclea, del territorio de Venecia, de sangre ilustre; y desde niño mostró tanta afición a las cosas eclesiásticas, que siendo aún muy joven era ya maestro en doctrina y piedad, y fué elegido obispo de Oderzo. Su episcopado fué corto, pero brilló con el resplandor de los más brillantes. Murió Ticiano en Oderzo, adonde acudieron sus padres de noche para robar su cuerpo y llevarlo a su patria Heraclea. Al amanecer del día siguiente el pueblo de Oderzo corrió armado al encuentro de aquéllos para rescatar las santas reliquias; y al momento de irse a trabar pelea, por ver quién se quedaría con el sagrado depósito, se les apareció un anciano, aconsejando a todos que colocasen el cuerpo de Ticiano en una barquilla, la cual abandonasen a la Providencia, sujetándose de antemano al resultado que la prueba daría. Lo hicieron, en efecto: el anciano desapareció, y la navecilla entró sola por el río Livencio, y al llegar frente a un lugar llamado Séptimo, se paró; y, según se había convenido, se levantó en este mismo sitio un templo en honor del santo.





—En Rinocolura (hoy Faramida), en Egipto, san Mélas, obispo, que murió en paz bajo el emperador Valente, después de haber sufrido el destierro y otras penas por la fe católica. 





—En Fondi, en Campania, san Honorato, abad, de quien hace mención el papa san Gregorio. Fué natural de Samnos o hijo de un colono. Adelantó tanto en los caminos de la perfección evangélica desde sus primeros años, que siendo aún de corta edad edificó en Fundís un monasterio del cual fué superior, reuniendo bajo su dirección más de doscientos monjes en breve tiempo. El Señor lo distinguió con el don de milagros, y después de haber sido un verdadero modelo de vida espiritual y perfecta, descansó pacíficamente en el Señor, en medio de sus amados discípulos, el día 16 de enero del año 552.





—En Perona, san Furseo, confesor. Fué natural de las Galias, o hijo de padres piadosos, y tomó el hábito de san Benito, que ilustró con su ejemplo y su ciencia. Por los años 650 fué elegido abad de un monasterio de Inglaterra, que dirigió con singular prudencia: se marchó luego al desierto, en el cual hizo por espacio de algún tiempo vida eremítica, hasta que elegido abad del monasterio de Perona en Picardía, fué obligado a encargarse de aquel destino, en el cual murió el día 16 de enero del año 653.




—En Roma, santa Priscila, que consagró sus bienes y su persona al servicio de los mártires. Es llamada también PRISCA, y bajo los dos nombres es muy conocida por el honroso recuerdo que de ella se hace en las Actas de los apóstoles y en las Epístolas de san Pablo. Era esposa de Aquila, célebres ambos por el celo que manifestaron en favor de los progresos del Evangelio. Los dos consortes vivían en Roma, cuando el edicto de destierro publicado por el emperador Claudio contra los judíos les obligó a retirarse a Corinto, donde tuvieron la dicha de hospedar en su casa al apóstol san Pablo. Cuando éste se vio en la necesidad de huir de Corinto para escapar al furor de sus perseguidores, Prisca y Aquila, exponiendo sus vidas, le pusieron en salvo y le acompañaron hasta Efeso. Desde aquí se fueron otra vez a Roma, donde estaban cuando san Pablo escribió su Epístola a los romanos, el año 58 de Jesucristo. Pasado algún tiempo volvieron a Efeso, y permanecían aún en esta ciudad al escribir el apóstol su segunda Epístola á Timoteo; ignorándose las circunstancias posteriores de su vida y el género de muerte que les cupo. Los griegos y los latinos celebran la memoria de estos santos esposos, y hay en la Iglesia occidental la tradición de que san Pedro había consagrado un altar en su misma casa, tradición apoyada en estas palabras de san Pablo en el cap. XVI de su Epístola a los romanos: Salutate Priscam et Aquilam et domesticam ecclesiam eorum: Saludad á Prisca y á Aquila, y a la iglesia que está en su casa.





—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes. 


   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).




lunes, 12 de enero de 2026

MARTIROLOGIO ROMANO: DÍA 12 DE ENERO.

 


 




—En Roma, santa Taciana, mártir, quien fué desgarrada con uñas y peines de hierro, expuesta a las bestias y arrojada en el fuego, sin recibir ninguna lesión, bajo el emperador Alejandro: en fin, habiendo muerto con la espada, entró en la mansión de la bienaventuranza eterna.


 

—El mismo día, san Arcadio, mártir, ilustre por su nacimiento y por sus milagros. Fué de Mauritania, de cuna ilustre, pero más ilustre por las gracias con que el cielo lo enriqueció. Su fe y sus milagros llamaron la atención hasta de sus mismos enemigos, que veían en él un verdadero hombre de Dios. Pero al mismo tiempo, espantados por el admirable fruto que producía su palabra, lo prendieron, le hicieron sufrir varios y desconocidos tormentos, y al fin le quitaron la vida el día 12 de enero del año 260.

  

 

—En Acaya, san Sátiro, mártir, que, pasando delante un ídolo, soplando encima de él, y haciendo sobre su frente la señal de la cruz, le hizo al punto caer en tierra; y por esto fue decapitado.

—En África, los santos Zótico, Rogato, Modesto, Cástulo, y cuarenta Soldados, mártires.

 —En Tívoli, san Zótico, mártir.

—En Efeso, cuarenta y dos santos monjes, que habiendo sido cruelmente atormentados por la defensa de las santas imágenes bajo Constantino Coprónimo, cumplieron en fin su martirio.

—En Ravena, san Juan, obispo y confesor. Fué elegido arzobispo de Ravena en tiempo de san León el Grande. Por efecto de la calamidad de los tiempos y de la irrupción de los bárbaros del Norte, estaba a la sazón toda la Europa en gravísimo conflicto, y sólo los pastores de la Iglesia podían algunas veces contener la ferocidad de aquellas hordas salvajes que todo lo devastaban. San Juan salvó a Ravena de los furores de Atila, saliéndole, como san León, al encuentro, y amansando su fiereza. Con esta ocasión se asoció nuestro santo a los esfuerzos de las familias que querían establecer un estado en medio de las aguas, para salvar sus personas y bienes de la inundación y rapacidad de los bárbaros, y de este modo llegó a ser uno de los principales fundadores de Venecia. Bueno, humano, compasivo, de una caridad sin límites, y de un corazón tan grande como su virtud, fué el verdadero padre de su pueblo, y promovedor constante del bien. Celoso de la gloria de Dios, e infatigable en las tareas de su ministerio, reformó la disciplina eclesiástica; arregló el clero de su diócesis, y a pesar de la calamidad de los tiempos, su rebaño experimentó pocos reveses, y se conservó fiel al depósito de la fe. Finalmente, después de un pontificado de los más laboriosos que se hayan visto, murió Juan en medio de sus ovejas, el día 12 de enero del año 450.


 —En Verona, san Probo, obispo. Ilustre en santidad y milagros; murió el día 12 de enero del año 236.


—En Constantinopla, los santos Tigre, presbítero, y Eutropio, lector, que sufrieron la muerte en tiempo del emperador Arcadio. Calumniosamente acusados de haber incendiado la Iglesia principal y la curia del Senado, para vengar el destierro de san Juan Crisóstomo, padecieron el martirio por orden de Optato, Prefecto de la ciudad, que adoraba a los falsos dioses y aborrecía la religión Cristiana.

 


—En Inglaterra, san Benito Biscop, fue un monje anglosajón y uno de los principales propagadores del cristianismo y del monacato en Gran Bretaña. Nació en 628 de una familia distinguida: siguió el ejercicio de las armas, tomó después el hábito de san Benito, e hizo su noviciado en el célebre monasterio de Lerín en la Provenza. De vuelta a su patria, fué elegido abad de Cantorbery, y trabajó con celo en favor de los progresos de la religión. Introdujo en su abadía el canto gregoriano y todas las ceremonias romanas, persuadido de que la Iglesia madre debía servir de regla y de modelo a todas las otras. Murió Benito el año 703, habiendo hecho cuatro veces el viaje a Roma.


—Y en otras partes se hace la fiesta y la conmemoración de otros muchos santos Mártires, Confesores y santas Vírgenes. 



   Alabado y glorificado sea Dios eternamente.





AÑO CRISTIANO
POR EL P. J. CROISSET, de la Compañía de Jesús. (1864).